domingo 26 de abril de 2026 – 00:17 WIB
VIVA – Las tensiones geopolíticas globales se están intensificando en medio de un estancamiento en los esfuerzos de paz entre Estados Unidos e Irán, especialmente porque esta situación amenaza los canales globales de distribución de energía debido al Estrecho de Ormuz, que es el alma del comercio mundial de petróleo.
En medio de condiciones inciertas, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sorprendentemente canceló su plan de enviar un enviado especial a Pakistán para continuar las conversaciones de paz con Irán. Esta decisión indica que las relaciones entre los dos países aún están lejos de mejorar.
El plan inicial era que dos figuras importantes, Jared Kushner y Steve Witkoff, viajaran a Islamabad para reunirse con las partes interesadas, incluidos los mediadores de Pakistán. Sin embargo, este programa fue cancelado repentinamente por Trump.
En su declaración, Trump admitió que tomó esta medida porque consideraba que las condiciones internas de Irán no eran propicias para las negociaciones.
“¡Se pierde demasiado tiempo viajando, demasiado trabajo! Además, hay tremendas luchas internas y confusión dentro de su liderazgo. Nadie sabe quién está realmente a cargo, incluido él mismo”, dijo Trump, citado por Fox News.
Incluso añadió un tono duro hacia Teherán.
“Nosotros tenemos todas las cartas, ellos no tienen nada. Si quieren hablar, llaman”, continuó.
Una señal de este impasse también puede verse en la decisión del ministro iraní de Asuntos Exteriores, Abbas Araqchi, que abandonó Islamabad sin resultados significativos tras mantener conversaciones con el primer ministro paquistaní, Shehbaz Sharif.
Irán ha subrayado que no aceptará demandas unilaterales de Estados Unidos. Una fuente diplomática iraní dijo que la posición de su país se mantiene firme.
“En principio, la parte iraní no aceptará las exigencias máximas de Estados Unidos”, dijo la fuente.
Washington continuaría ejerciendo presión con sanciones y restricciones a las exportaciones de petróleo iraní, mientras que Teherán respondió endureciendo el control sobre el Estrecho de Ormuz, una ruta vital que transporta alrededor de una quinta parte de los suministros mundiales de petróleo y gas. Por lo tanto, esta situación demuestra que los dos países todavía se encuentran en un punto muerto.
El conflicto en sí fue provocado por ataques aéreos conjuntos de Estados Unidos e Israel contra territorio iraní a finales de febrero. Desde entonces, Irán ha lanzado ataques de represalia contra varios objetivos, incluidas bases militares estadounidenses y sus aliados en la región del Golfo.
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Aunque actualmente está en marcha un alto el fuego, las tensiones no han disminuido por completo. El impacto está empezando a sentirse a nivel mundial, desde el aumento vertiginoso de los precios de la energía hasta las crecientes presiones inflacionarias que tienen el potencial de desacelerar el crecimiento económico global.



