El miércoles tuvo lugar en el Tribunal de Mercado de Bruselas una audiencia pública sobre el caso entre la Autoridad Belga de la Competencia (BCA) y la Unión Ciclista Internacional (UCI).
Esta es la última fase de la disputa en curso entre las partes, inicialmente presentada por SRAM contra la prueba de restricción de velocidad propuesta por la UCI, conocida oficialmente como Protocolo de relación de transmisión máxima, que debía introducirse en el Tour de Guangxi de 2025.
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Antes de eso, en la Conferencia de Ciencia y Ciclismo que precedió al Tour de Francia, el jefe de ingeniería de Red Bull-Bora-Hansgrohe, Dan Bigham, había evidencia presentada que la restricción de velocidad no tendría un impacto significativo en la seguridad de los pilotos.
En los meses posteriores a esta decisión de octubre, la UCI y la BCA defendieron sus argumentos mediante un intercambio de escritos. Esto incluyó un documento de apelación inicial de 70 páginas de la UCI, una respuesta inicial de la BCA, un seguimiento de la UCI y luego una última palabra de la BCA.
La audiencia pública tuvo lugar el 15 de abril. En el proceso, el director ejecutivo de SRAM, Ken Lousberg, emitió un comunicado de prensa.
“Hoy hemos pedido al Tribunal de Mercado de Bruselas que confirme la decisión de la Autoridad de Competencia belga de suspender el protocolo de apalancamiento máximo de la UCI. Creemos que la BCA acertó la primera vez y estamos de acuerdo con su conclusión de que el proceso de elaboración de normas de la UCI no es transparente, objetivo ni no discriminatorio.
“La seguridad del ciclista es muy importante para nosotros; construimos componentes que los mejores ciclistas del mundo llevan al límite. Lo que queremos es simple y no ha cambiado. La industria del ciclismo, representada por la Federación Mundial de la Industria de Artículos Deportivos (WFSGI), merece un asiento en la mesa con ciclistas, equipos y organizadores de carreras. Nuestro deporte merece este nivel de profesionalismo y colaboración. SRAM sigue ansioso por trabajar con la UCI para construir un futuro mejor para el deporte que amamos”.
¿Qué sigue?
El principal resultado de la audiencia es que se tomará una decisión antes del 20 de mayo. Sin embargo, ya sea que la decisión sea a favor de la BCA o de la UCI, ya se ha sentado un precedente.
Si el Tribunal de Mercado confirma la decisión de la BCA, la UCI no podrá introducir una regla de restricción de equipamiento sin una consulta adecuada y, más ampliamente, la UCI tendrá la obligación legal de revisar la forma en que establece nuevas reglas y estándares de equipamiento. Esto probablemente significará que se consultará a los equipos, y quizás más importante, a los propios representantes de las marcas, sobre los cambios de reglas propuestos, lo que les permitirá cuestionar la veracidad de las propuestas y trabajar con la UCI para introducir reglas que mejoren la seguridad de los ciclistas sin impactar negativamente el deporte.
Sin embargo, si se revoca la decisión, el trabajo de la BCA continuará y su demanda –al igual que la de SRAM– de un “asiento en la mesa” no desaparecerá.
De todos modos, este asunto podría tener ecos en el mundo del deporte en su conjunto. Una autoridad nacional ha demostrado que es posible emitir mandatos judiciales contra un órgano rector internacional, y esto podría tener un efecto transformador.



