La glamorosa golfista Paige Spiranac ha hablado con franqueza sobre la dura realidad de su fama en las redes sociales.
Spiranac, de 33 años, ha construido un imperio en las redes sociales, acumulando la impresionante cifra de 11,6 millones de seguidores, cuatro millones de los cuales provienen solo de Instagram.
Se convirtió en uno de los nombres más importantes e influyentes del deporte sin haber jugado nunca en el circuito profesional femenino más prestigioso, el LPGA Tour, gracias a sus atrevidas y sexys publicaciones en las redes sociales.
Los números de la sensación estadounidense incluso superan a los del actual campeón del Masters, Rory McIlroy, o al 15 veces ganador de Majors, Tiger Woods.
Sin embargo, Spiranac admitió que su ascenso a la fama no ha sido fácil. Hablar a Golf mensualConfesó que a menudo se sentía incomprendida y atrapada por su explosiva personalidad en línea.
“Es difícil profundizar en todas las complejidades de cómo pudo haber sucedido esto y cómo me siento al respecto, porque puedo verlo desde una perspectiva feminista, pero a veces también puedo sentirme atrapada. Todos trabajan juntos”, respondió cuando se le preguntó si sentía que la estética de las redes sociales la estaba limitando.
Paige Spiranac habló con franqueza sobre la dura realidad de su fama en las redes sociales
Spiranac, de 33 años, ha construido un imperio en las redes sociales, acumulando la impresionante cifra de 11,6 millones de seguidores.
Spiranac explicó que parte de esa complejidad es el escrutinio por parte de extraños sobre aspectos de la apariencia que están fuera de nuestro control.
Ella compartió que tomar posesión de su cuerpo y apariencia al crear su personalidad en línea la ayudó a empoderarse.
“Me ha dado mucho poder para tomar el control de mi imagen y mi cuerpo”, dijo al medio, “porque puede ser bastante agotador para la gente juzgarte según tu forma.
“Sabes, no puedo evitar mi busto. No puedo evitar ciertos atributos míos. Y casi me hizo sentir sucia o avergonzada de mi piel y el cuerpo que tenía.
Asimismo, su actividad en las redes sociales no estuvo motivada por el deseo de generar polémica o escandalizar al mundo del golf, sino por el deseo de tomar lo que tenía a su disposición y darle forma para su beneficio.
“Estaba en una situación de necesidad”, dijo. “Yo era una mujer joven que trabajaba en una industria dominada por hombres, impotente, sin voz y que necesitaba ganar dinero. Simplemente decidí que iba a seguir adelante y ver qué pasaba.
Spiranac insistió en que ahora está tratando de salir de su zona de confort siendo más pública y más abierta acerca de sí misma.
Dijo que estaba tratando de mostrar más de “la mujer de negocios, la niña, la persona emocional e imperfecta”, más allá de la personalidad atrevida cuidadosamente elaborada que el mundo ve a través del prisma de las redes sociales.
La estadounidense admitió que su ascenso a la fama no ha sido fácil, a pesar de numerosos contratiempos.
Admitió que se había sentido incomprendida y atrapada por su personalidad en línea.
A menudo considerada una figura polarizadora en el mundo del golf –particularmente en el golf femenino– Spiranac ha tenido que soportar su parte de críticas.
Sin embargo, al ignorar esto, se convirtió en pionera, allanando el camino para una nueva generación de personas influyentes en el golf, entre ellas Lucy Robson, Grace Charis y Bri Teresi.
Sin embargo, como modelo a seguir para sus homólogos más jóvenes, Spiranac insistió en que ha sido brutalmente honesta acerca de los reveses de su industria.
Dijo que si bien expresarse de la manera que ella elige es una forma de feminismo, como modelo a seguir nunca ha protegido a los jóvenes influencers de la dura realidad de su marca.
“Hay contratiempos en la marca que he construido y en la forma en que la gente te percibe”, dijo. “Hay ventajas y desventajas en crear una marca y parecerse a mí. Simplemente nunca puedes ganar y simplemente tienes que elegir dónde te sientes más cómodo.



