A veces puede resultar difícil cuando un entrenador de secundaria también tiene a su hijo en el equipo, pero también están esos momentos inolvidables que hacen que cada segundo que pasamos juntos sea mágico. Un momento así ocurrió el viernes por la noche para el entrenador de baloncesto de Oak Park, Aaron Shaw, y su hijo, el guardia de segundo año Grant Shaw.
Grant anotó tres puntos desde más allá de la parte superior de la llave cuando sonó el timbre para darle al anfitrión Oak Park una victoria 54-51 sobre su rival Agoura.
Luego, por alguna razón desconocida en ese momento, Grant corrió en la dirección opuesta, seguido por sus compañeros de equipo y los fanáticos de Oak Park que gritaban. Había tanta gente celebrando que terminó siendo empujado al vestíbulo del gimnasio.
Desde el banquillo observaba a su padre, que no entendía por qué su hijo abandonaba el gimnasio. “Los entrenadores preguntaban: ‘¿Adónde va?'”, dijo.
Resulta que la afluencia de gente que celebraba obligó a Grant a entrar al salón. Luego, su padre le recordó que tal vez se quedara en el gimnasio la próxima vez.
Pero no nos equivoquemos, Aaron ganó dos títulos de la Sección Sur como entrenador y este momento se ubica entre los mejores.
“Momento de orgullo papá”, dijo.
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