Martes 27 de enero de 2026 – 23:40 h. WIB
Jacarta – El sector educativo, especialmente las instituciones educativas o colegios privados, aún enfrenta una serie de desafíos enfocados en modelos educativos orientados a desarrollar el bienestar emocional de los estudiantes.
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Este enfoque también constituye la base de las escuelas que se esfuerzan por crear mejores experiencias de aprendizaje, incluida la Escuela Intercultural del Norte de Yakarta (NJIS), que sitúa el bienestar emocional como un factor clave en el aprendizaje.
El director de la escuela de NJIS, Ezra Alexander, enfatizó que el aprendizaje significativo no puede separarse de las condiciones emocionales de los estudiantes.
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“Consideramos el aprendizaje como un proceso que va más allá del éxito académico, sino también como la experiencia de vida de un niño en la escuela”, dijo Ezra en su testimonio el martes 27 de enero de 2026.
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Según Ezra, el currículo juega un papel importante en la configuración de esa experiencia. Por esta razón, NJIS eligió el programa de Bachillerato Internacional (IB), que fue diseñado desde cero para equilibrar el desafío intelectual con la reflexión y la seguridad emocional.
“El programa que implementamos brinda a cada niño un espacio donde se siente lo suficientemente seguro como para decir ‘todavía no puedo’ y luego lo suficientemente seguro como para volver a intentarlo. Ahí es donde ocurre el verdadero aprendizaje”, dijo Ezra.
Enfatizó que las escuelas deben existir como espacios seguros que respeten el proceso, no estigmaticen los errores y no glorifiquen los logros académicos. Según él, el futuro de la educación debe diseñarse para satisfacer las necesidades emocionales básicas moldeando la personalidad del niño en su conjunto.
“La educación del futuro no puede ser desigual, debe equilibrar las capacidades intelectuales con la autoconciencia, la madurez emocional y los valores humanos para que los niños puedan crecer verdaderamente como seres humanos plenos”, afirmó.
En esto también coincide la psicóloga infantil Anastasia Satriyo, M.Psi. Añadió que, en medio de exigencias académicas cada vez mayores, las escuelas y los padres a menudo compiten por las calificaciones, las clasificaciones y los objetivos de rendimiento.
Sin embargo, detrás de estas cifras hay un factor importante que a menudo se pasa por alto: la sensación de seguridad y comodidad emocional del niño. Sin él, los niños corren el riesgo de perder el entusiasmo por la escuela.
“El cerebro de un niño no puede aprender de manera óptima cuando se encuentra en una situación de supervivencia emocional. Esta situación emocional es la clave para comprender por qué muchos niños parecen tener dificultades para concentrarse, se vuelven ansiosos fácilmente o pierden interés en aprender en la escuela”, dijo Anastasia.
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Explicó que una sensación de seguridad significa que un niño se siente aceptado, no juzgado y sin miedo, por lo que su cerebro está listo para aprender. En esta fase, la parte del cerebro que desempeña un papel en el pensamiento, la comprensión y la resolución de problemas puede funcionar bien. Los niños están más relajados, se atreven a intentarlo y no tienen miedo a equivocarse.



