El futuro de docenas de farmacias en todo el país sigue siendo incierto después de que colapsara un acuerdo de rescate de última hora para la franquicia más grande de Priceline Pharmacy.
El grupo minorista Wesfarmers colocó 54 tiendas de Infinity Pharmacy Group en quiebra en diciembre después de que se reveló que a los acreedores se les debía más de $400 millones.
El conglomerado australiano estaba dispuesto a inyectar capital y dar nueva vida a Infinity Pharmacy Group antes de retirarse abruptamente.
Las industrias farmacéuticas australianas deben 110 millones de dólares, mientras que tres de los cuatro grandes bancos deben un total de 145 millones de dólares.
Richard Pearson, director de atención al cliente de Wesfarmers Health, ha confirmado desde entonces que los planes de recapitalización no seguirán adelante, informó Australian Financial Review.
“Las farmacias comunitarias mantienen una posición de confianza en Australia, que el enfoque excesivo hacia el crecimiento de la red adoptado por la dirección de Infinity corría el riesgo de socavar”, explicó en un memorando a los franquiciados y al personal esta semana.
“Por lo tanto, después de un amplio compromiso con la administración y los acreedores de Infinity y una detallada diligencia financiera, no tuvimos más remedio que trazar una línea en la arena”.
La firma en administración judicial KPMG está trabajando con los administradores voluntarios Teneo para facilitar la venta de la red de farmacias Infinity de 91 tiendas.
El proceso ya está atrayendo el interés de grupos farmacéuticos competidores.
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