Frente a la cámara, Rubén nos dijo: “La gente dice que vino aquí por el dinero, eso es mentira”. Él era fuerte al respecto y quería que todos lo supieran. Con Cunha creo que nunca hubo dudas. Desde el momento en que fichó quedó patente su profundo cariño por el club. Por eso, como aficionados, nos alegramos tanto de verlo marcar ese gol y en Old Trafford en una victoria importante.
Pero ese no era sólo el objetivo, del mismo modo que su actuación en Anfield no necesitaba ser admirada. Es la combinación de ética de trabajo y estilo. Es un cierto espíritu que provoca una determinada respuesta. El ruido a mi alrededor en Stretford End cuando Cunha regresó para producir un desafío crucial contra Mats Wieffer de Brighton demostró cuánto se valora esta cualidad. Por nosotros, y por Rubén también.
“Cunha hizo un gran trabajo en defensa y estuvo completamente diferente a los primeros partidos”, dijo tras el partido.
La actuación de Cunha me recordó algo más que Amorim nos dijo este verano.
“A veces tenemos que mirar al pasado, cuál es la razón de todos estos éxitos. Por supuesto, el fútbol ha cambiado, el mundo ha cambiado, pero hay algunas cosas que podemos aprender de ello. Creo que es el espíritu de los jugadores. Cuando voy a Old Trafford y mostramos un buen desempeño, siento el entusiasmo de todos. Los fanáticos merecen tener muchachos como Matheus y Bruno que puedan elevar este lugar”.
De ahí el cariño inmediato por Cunha, la pancarta y las enormes ovaciones.



