Fue la noche en que Roy Keane y Patrick Vieira, los dos mejores mediocampistas centrales de su generación, se enfrentaron en el túnel, mientras la principal rivalidad del fútbol inglés amenazaba con estallar, después de años de resentimiento latente.

Lo que siguió fue posiblemente el último gran choque de la era Ferguson y Wenger.

Habría ocho temporadas más de duelos entre los dos entrenadores, pero este sangriento encuentro es visto por muchos como el cierre de un capítulo, tres meses antes de que el Chelsea rompa el dominio del título entre el United y el Arsenal.

Los Gunners iban ganando en el descanso, 2-1, y al ver el partido te sorprende lo físico que es el juego, con el árbitro Graham Poll dejando pasar varios desafíos que seguramente serían contendientes a los rojos directos en el juego moderno.

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