Jack Haig es un ciclista que sabe lo que significa subir al podio de un Gran Tour. Sin embargo, ha dejado claro desde hace algún tiempo que su enfoque ya no está en buscar un regreso para sí mismo a esos venerados hitos, sino en ayudar a guiar a un compañero de equipo hacia ellos, lo que explica en cierta medida por qué su traslado a Ineos Grenadiers en 2026 parece una combinación perfecta.
El equipo ha dejado claro que su objetivo es volver a lo más alto del Tour de Francia, con debutantes como Oscar Onley y Kévin Vauquelin fortaleciendo las filas de futuros aspirantes. Sin embargo, con corredores experimentados como Geraint Thomas retirándose al final de la temporada pasada y Luke Rowe el año anterior, hay otra parte del panorama que podría necesitar algo de refuerzo, y ahí es donde entra el australiano de 32 años.
En su primer año en Bahrain Victorious, en 2021 consiguió el tercer puesto en la Vuelta a España. Sin embargo, fue el deseo de repetir la hazaña de 2018, cuando formó parte de un equipo ganador del Grand Tour con el equipo australiano y Simon Yates dio el paso más alto en la Vuelta, lo que atrajo a Haig al equipo británico.
No ha sido precisamente un año fácil para encontrarse sin contrato, con la retirada de Arkéa-B&B Hotels, la fusión Lotto-Intermarché y los traspasos de grandes nombres como Remco Evenepoel y Onley. Sin embargo, Haig abrió las conversaciones temprano y, aunque fue una confirmación tardía, está claramente contento con el resultado, ya que se le otorgó un contrato de dos años con una “selección preferida”.



