Jueves 26 de febrero de 2026 – 23:10 h. WIB
Jacarta – El sector financiero, especialmente en el sector automotriz, enfrenta grandes desafíos para mantener baja la financiación morosa (NPF). Una solución es comprender las diferentes características de los deudores en este segmento de financiamiento.
El Consejo de Supervisión de la Asociación Indonesia de Empresas Financieras (APPI), Gusti Wira Susanto, reveló que en realidad existen cuatro tipos de personajes deudores en el sector de financiación de automóviles.
Aquí es donde el 90 por ciento de los deudores de la empresa pertenecen a la primera categoría”, dijo en el seminario sobre la solución de la alta complejidad de los problemas de crédito y cobro en Yakarta, el jueves 26 de febrero de 2026.
Luego, según dos, el segundo tipo son los que pagan de buena fe. Sin embargo, se enfrentan a dificultades temporales debido a determinadas condiciones, como necesidades familiares urgentes adicionales o una reducción de sus ingresos.
Para atender a este tipo de deudor, las compañías financieras suelen ofrecer varias opciones de liquidación, que van desde la reestructuración hasta el ajuste de plazos. Por la buena fe del deudor.
“No vendas tu coche, no empeñes tu coche o tu moto. Hay muchas soluciones, puedes reestructurar, puedes ampliar el plazo para que las cuotas sean más pequeñas. Así que si tienes problemas (financieros), ven a la financiera, habla del problema, busca una salida”, añadió.
Además, el tercer tipo de deudor es el que puede pagar pero no quiere pagar. Se considera que muchos deudores de este tipo tienen malas intenciones.
El deudor final es aquel que no quiere ni puede pagar las cuotas. Generalmente venden vehículos que aún están dentro del plazo de crédito. La práctica de vender vehículos únicamente con estatus “STNK” solo» o sin BPKB, incluso si esto puede tener consecuencias penales tanto para el vendedor como para el comprador.
Gusti cree que la complejidad del problema de este cuarto tipo de deudor ha aumentado tras la decisión del Tribunal Constitucional (MK) de 2019 que reinterpretó las disposiciones de aplicación de la Ley N° 42 de 1999 sobre garantías fiduciarias. Esta interpretación plantea la exigencia del carácter voluntario del deudor y abre el camino a la obligación de recurrir a los tribunales bajo determinadas condiciones.
En la práctica, esta interpretación crea una tensión entre las normas jurídicas y la realidad sobre el terreno, porque la aplicación de la ley es fundamentalmente una medida coercitiva que se aplica cuando no se puede lograr la voluntariedad. Esta condición, explicó, fue luego aprovechada por diversos actores, incluidas organizaciones de la sociedad civil que pretendían proteger a los deudores morosos, al tiempo que fomentaban la práctica generalizada de compra y venta de vehículos problemáticos.
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Por otro lado, Gusti explicó que existe un grave problema en las acciones de facturación realizadas por cobradores individuales que trabajan fuera de los procedimientos, incluido el uso de violencia e intimidación. Se esperaría que los coleccionistas actuaran sobre la base de un mandato claro, tuvieran una entidad legal, estuvieran en posesión de documentos completos y tuvieran una certificación profesional emitida por un instituto de certificación profesional (LSP) registrado en el país.



