Jueves 19 de febrero de 2026 – 05:02 WIB
VIVA – En los pueblos de montaña de la provincia de Maysan, al este de la ciudad de La Meca, el tiempo parece pasar más lentamente. El viento soplaba entre las grandes rocas y el cielo del atardecer se extendía sin obstáculos. Fue aquí, hace décadas, donde el inicio del Ramadán no fue anunciado por transmisiones oficiales o notificaciones por teléfono celular, sino más bien por ojos vueltos hacia el horizonte occidental con gran anticipación.
Para las personas mayores locales afiliadas al Centro Thaqif, los recuerdos de la luna creciente no son sólo una historia del pasado. Es un fragmento de vida que contiene alegría colectiva, cooperación y espiritualidad profundamente arraigada.
Sharifah binti Atiyah Al-Thaqafi, de casi un siglo de edad, todavía recuerda claramente las noches del inicio del Ramadán hace más de nueve décadas. En su casa en el pueblo de Lykah, encaramado entre formaciones rocosas montañosas, habló en voz baja de los días en que el ojo desnudo era la única “herramienta oficial” para determinar la llegada del mes sagrado.
A medida que el sol se acerca al atardecer, los hombres de la aldea y sus hijos se dirigen a los puntos más altos, incluidos los picos de las montañas Shahdan, en busca del fino arco de la luna creciente en el cielo del atardecer. Mientras tanto, las mujeres se quedan en casa. Esperaron en silencio orante, mientras preparaban los platos para el primer iftar y el primer sahur, como si definitivamente el Ramadán hubiera llegado.
Cuando finalmente se vio la luna nueva, la noticia no se transmitió por altavoces ni por televisión. Se enciende una hoguera en la cima de la montaña. El takbir se cantaba en voz alta y resonaba de una colina a otra. Se cantan saludos y versos poéticos que llevan mensajes de alegría a los pueblos vecinos. A la luz del fuego y el eco del sonido, toda la comunidad pareció unirse.
Esta tradición no es sólo un ritual de observación del cielo. Es un evento social que fortalece los vínculos familiares. El anuncio de la luna nueva marca el comienzo de una serie de noches de Ramadán llenas de reuniones familiares, bebida juntos y cálido compañerismo en el aire de la montaña.
Hoy los tiempos han cambiado. Madis Al-Thaqafi, portavoz del Observatorio Astronómico Majardah Thaqif, explicó que el método de observación de la luna nueva ha cambiado significativamente. En lugar de depender únicamente de la visión directa, ahora se utilizan telescopios astronómicos, imágenes digitales y aplicaciones informáticas especiales para aumentar la precisión y el seguimiento científico de la formación de la luna creciente.
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Sin embargo, no importa cómo evolucione la tecnología, las historias que quedan en la memoria de los mayores siempre tienen su propio lugar. Es un archivo humano de una época en la que la devoción religiosa estaba integrada en el ritmo de la vida cotidiana, cuando un solo arco de luz en el cielo podía unir pueblos, animar montañas y encender la alegría transmitida de generación en generación.



