Nacional ganó al Junior, la noche del domingo en Medellín, teniendo que superar los coros de su hinchada. Los seguidores verdes le pasaron factura a un plantel que acaba de tener dos eliminaciones  clamorosas: en Copa Libertadores y en Liga Postobón. La tribuna cantó “poco huevo, mucha plata”, “ahí están los sinvergüenzas de Nacional” y “el que no quiera jugar quítese la camiseta y dénsela a la hinchada que la suda más”, dice el periódico El Colombiano en su reseña.

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Junior me dejó altamente preocupado. La zona de zagueros fue un auténtico mazacote. Sebastián Viera salvó en varias ocasiones los entuertos de Daniel Briceño y Andrés Felipe González. Jossymar Gómez ingresó por Francisco Rodríguez, en el medio, y solo se vio cuando entró. No más. Perdido, sin brújula, sin aporte. Y Pichú Núñez corrió, corrió y corrió. Parecía corredor de 100 metros planos en plena final. Pero futbolista, nada. Pocón, pocón. Hay jugadores, de bajo nivel, que son recomendados por técnicos que después son despedidos por la poca calidad de esos jugadores. No les alcanza, siquiera, para sacar la cara por quien les da empleo ganándose el contrato de su vida. Casos Pichú, Balanta o Briceño. Son de tan poca calidad que aterra que estén en Junior. Ante equipos como Nacional se nota más la falta de categoría.

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Ayer, Quiñónez no atinó una. No ha regresado bien después de su lesión. No entendí por qué no estuvo el Cachorro Belalcázar y porque Sherman Cárdenas, por la misma condición del rival, no fue titular. Lo de intentar, intentar e intentar con Pichú corriendo como quemado con agua caliente por la banda derecha fue totalmente estéril. Si Nacional planteó un 1-4-3-3 quiere decir que, en ambas puntas, había tres hombres de Nacional. Y con una defensa 4-1, con un solo volante de marca en el medio (Alexander Mejía, tan acostumbrado a pegar), lo más natural era haber enfocado el trabajo por el centro con tres tocadores, verdaderos jugadores de fútbol, como G10vanni, Vladimir y Sherman. Tocando y pensando. No corriendo. Pero, fue lo que no hizo Junior. Nunca lo entendí.

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He esperado, desde hace tres años, para ver el jugadorzazo que me dijeron que era Jossymar Gómez. Ayer, necesitando más marca en el medio, por los cinco atacantes de Nacional, el DT Hernández decidió no utilizar a Bréiner Belalcázar. Se decidió por Francisco Rodríguez. Después lo sacó para que entrara Jossymar Gómez. Terrible el cambio. Jossymar no fue ni una cosa (marcador) ni la otra (volante de manejo). Fue una decisión y una actuación equivocada.

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Ayer, la ausencia en la titular del Cachorro Belalcázar se notó desde el comienzo. La inoperatividad del Pichú Núñez, a pesar de correr y correr, fue evidente. El ningún aporte de Jossymar Gómez complicó las cosas en un Junior que se volvió cojo. El insistir, tozudamente, por las bandas, donde había mucha pierna, en lugar de jugar por el centro para atacar el 4-1 defensivo de Nacional fue un gran error.

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Menos mal que Viera cuando fue exigido, respondió. Cuando G10vanni se pudo contactar con Vladimir, algo produjeron. Hubo tres pelotas en los palos (una de Vladimir y otra de Ruiz). La única que entró fue la de G10vanni en el tiro libre para el descuento. En muchos pasajes del partido hubo ganas, algunas llegadas desordenadas, un par de chalacas y hasta tacos inoficiosos perdiendo 3x0.

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Insisto, Junior me dejó altamente preocupado. A veces, salen partidos buenos cuando se juntan jugadores de alto rendimiento con jugadorcitos de fútbol. Pero, no siempre se da. Hay partidos que encueran a los jugadores limitados. Ayer, ante Nacional, fue uno de esos. La dupla Briceño-González fue una locura, una tragedia. Braynner García se hizo echar por estar borrando lo que Jossymar Gómez no hacía. Pichú todavía debe estar corriendo desde Medellín a Barranquilla. Por lo menos voluntad tiene, pa’qué. Pero es una voluntad estéril.

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Ahora, solo ganar 6 de 6 puntos nos meterá en la ronda semifinal. Es posible que lo logremos pero… ¿con este equipo podremos campeonar otra vez?. La verdad, si hacemos una encuesta creo que el no se impondría.

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Es que lo de ayer, ante Nacional, fue deplorable. Y no es que el cuadro antioqueño haya sido el gran equipo. No, el plantel corrió pa lambonear al nuevo técnico porque, de verdad, y a pesar de todo, el marcador fue muy amplio pero, en el fútbol no ganan las pelotas que pegan en los palos. Sino los balones que entran…


Sobre puntos y goles


Junior ganó por partida doble. Venció al Cúcuta 4x0 y sumó tres puntos. Pero, además, sumó 4 anotaciones  para poner su diferencia de goles en +5 (24-19). Esto último es tan bueno como la suma de puntos. Es posible que el último clasificado lo haga por diferencia de goles. La lucha por clasificar, esta vez, ha sido titánica. Los tres torneos que Junior ha jugado simultáneamente, más la corta pretemporada que hizo, las lesiones, las expulsiones y el bajo rendimiento de algunos jugadores, le han hecho remar en aguas agitadas. Junior, en las 15 fechas jugadas, solamente ha estado clasificado 6 veces. No obstante, la clasificación se va a conseguir ahora. Lo pasado, ya no cuenta.

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Junior ha anotado 24 goles en 15 partidos. De esos 24, G10vanni Hernández convirtió 8. Es decir, el 33,00% de los goles del Junior los ha marcado el capitán del equipo. 4 de ellos de tiro penal y 2 de tiro libre. Eso es bueno pero, el nivel que muestra hoy día es mejor. Va a ser determinante en la lucha por clasificar y en la de pelear el título de la presente Liga Postobón.

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Junior ha anotado en 14 de los 15 partidos jugados. La única vez que no hizo gol fue en el empate 0x0 con Equidad, recientemente, en Bogotá. Junior anota 1,60 goles por juego y convierte uno cada 56 minutos.

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Hay que estar pendientes no solo de la suma de puntos, para clasificar, sino de mantener una buena diferencia de goles. De momento, Junior y Pasto tienen la mejor diferencia de goles (+5) de los equipos que están por debajo de los 25 puntos.

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Se vienen 9 puntos a disputar con equipos eliminados. Pero, esos equipos han sido rivales históricos del Junior. Con Nacional y Caldas ha disputado títulos. Con Medellín hubo eliminación, de parte y parte, en semifinales, recientemente. Será un partido en casa (vs. Medellín) y dos como visitante (vs. Nacional y Caldas).

No será fácil. Eso debemos asumirlo todos para no estar haciendo casitas en el aire…


Lo que vendrá…

(…el número mágico, Junior y sus rivales, hay que reunir 26 o 27 puntos, la diferencia de goles)


Al Junior de Barranquilla le restan 4 partidos del calendario regular de Liga Postobón. Luego de 14 fechas, el equipo rojiblanco suma 18 puntos y deberá ganar, de los 12 puntos restantes, mínimo 8 o 9 para hacer 26 o 27 y no depender de ningún otro equipo para clasificar. Junior necesita puntos y mejorar su diferencia de goles que, en este momento, es +1. Hoy, el número mágico para clasificar es 25. Es posible que el último del Grupo de los 8 clasifique con 25 apoyado en diferencia de goles a favor. Lo positivo, sobre el papel, es que Junior deberá enfrentar a equipos en crisis de resultados que están en la parte baja de la tabla. Nacional es 13º con 15 puntos y +3 en diferencia de goles, Medellín es 15º con 13 puntos y -6, Once Caldas es 17º con 12 puntos y -2 y Cúcuta es 18º con 10 puntos y -17.

EL NÚMERO MÁGICO
Hoy, el Tolima es líder de Liga Postobón con 29 puntos de 42 posibles y rendimiento excelente de 69,05%.

El 8º clasificado provisional es el Deportivo Pasto que ha sumado 19 puntos de 42 y rendimiento del 45,24%.

Restan 12 puntos por disputar. Si aplicamos la media de rendimiento, del 8º clasificado, sobre estos 12 nos da como resultado el mínimo de puntos, hoy, para clasificar. 12 puntos x 45,24% = 5,43 o sea 6 puntos.

19 puntos tiene Pasto como 8º en la tabla + 6, el resultado es 25. Es el número mágico para meterse en el Grupo de los 8.

Ahora bien, al número mágico hay que agregarle una buena diferencia de goles porque, es posible, que dos o tres equipos sumen 25 y habrá que apelar a la diferencia de goles como primer ítem de desempate. Los otros son 2º Mayor número de goles a favor. 3º Mayor número de goles a su favor como visitante.  4º Menor número de goles en su contra como visitante. 5º Por sorteo.

Ahora bien, que los equipos que restan por enfrentar estén en la parte baja de la tabla con crisis de resultados, no garantiza que Junior les vaya a ganar o a pasar por encima. Junior puede clasificar. Está a solo un punto del 8º pero, los partidos hay que jugarlos…


La final española que no será
(…como aquella final bogotana, ¿recuerdan?)


Vieron, el fútbol es como la vida. Los seguidores del Barcelona lloraban su dolor y los hinchas del Real Madrid descargaron toda su mofa y su ironía en las redes sociales. 24 horas después, todo cambió. La dolorosa eliminación del Real Madrid se convirtió en mofa e ironía con descargas de ofensas en las redes sociales por parte de los seguidores del Barcelona. Augusto Angleró escribió la famosa canción aquella que dice “que la vida es una tómbola” y este ejemplo cae como anillo al dedo. Hoy estamos arriba y, en menos de lo que canta un gallo, estamos abajo. Me refiero al hecho en sí, sin ponderar ni hacer apología a las batallas ofensivas de parte y parte.

Fui de los pocos que se “aventuró” a decir que el Bayern Munich pasaría a la final de la Liga de Campeones. No lo dije por decirlo. El mundo seguidor de la liga española, que cada fin de semana ve al Barcelona y al Real Madrid y que está convencido que no hay nada como ellos, “descubrieron” a un gran equipo dirigido por Jupp Heynckes, un entrenador alemán, exjugador de la selección alemana con gran experiencia como técnico en Alemania, España y Portugal. Heynckes entrenó al Real Madrid entre 1997 y 1998 con el que ganó la Champins League y la Súper Copa de España. Luego, a pesar que las luces del show siempre siguieron a Pep Guardiola y a José Mourinho, en la sombra estaban Heynckes y Dimatteo que sabían, en el fondo, que podían conmover al mundo del fútbol con los buenos equipos que dirigen.

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Esto de la eliminación de los equipos españoles, Barcelona y Real Madrid, que a fuerza de verlos cada semana y de la promoción que de ellos se hacen en prensa, radio, televisión e Internet, ha puesto a pensar al mundo del fútbol sobre si, de verdad, son ellos dos los mejores equipos del mundo. Porque cuando, ante la realidad de los acontecimientos, enfocamos nuestros ojos en el Bayer Munich, por ejemplo, o sobre el Chelsea, nos encontramos con la evidencia que son, al igual que los españoles, dos señores equipos bien montados, bien dirigidos y con una constelación de estrellas que brillan tanto o más que las del Barcelona o Real Madrid.

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La alineación base del Bayern Munich la integran once jugadores brillantes que le dan un peso específico importante como equipo. Al echarle un vistazo, a la nómina que enfrentó, la tarde del miércoles al Real Madrid, no hay la menor duda que, hemos exagerado lo del Barcelona y el Real Madrid sobre la base del olvido de otros equipos como este equipo alemán dirigido por Jupp Heynckes. Lean atentamente, busquen sus biografías y saquen sus conclusiones: Manuel Neuer; Philipp Lahm, Jerome Boateng, Holger Badstuber y David Alaba; Luiz Gustavo, Toni Kroos y Bastian Schweinsteiger; Arjen Robben y Frank Ribéry; Mario Gómez. Todo un señor equipo.

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Creo que las actuaciones del Bayern Munich (DT Jupp Heynckes) y del Chelsea (DT Roberto Dimatteo) van más allá de la simple, pero dolorosa y hasta escandalosa eliminación del Barcelona y el Real Madrid. Sus equipos le han gritado al mundo del fútbol que,  después de los buenos equipos que se acompañan con soportes publicitarios y shows mediáticos en radio, prensa, televisión e Internet existen otros en ligas igual de importantes que son tanto o mejores que los promocionados hasta exagerar.

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Estas sendas derrotas del Barcelona y el Real Madrid le va a hacer mucho bien a la Liga de España y a los dos grandes. En el Barcelona habrá que replantear el hastío de algunos de sus jugadores porque hasta el éxito cansa. Hay que parar a Lionel Messi antes que se quiebre. El Messi de hoy, es un Messi cansando, extenuado y con cara arrugada sin la felicidad de siempre que acompañaba con su sonrisa perenne. El DT Pep Guardiola no se percató que su equipo se “argentinizó”. La fórmula de Diego Maradona y Cheche Batista apareció subrepticiamente, sin avisar y se instaló en el Barcelona: “Denle el balón a Messi que él soluciona todo”. Lo extraño de esto, e inexplicable también, es que Iniesta y Xavi Hernández se fueron borrando, en cada partido, hasta dejar solo, completamente solo y mamado de la situación, a Messi.

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En el Real Madrid habrá que bajarle a la prepotencia, al estar mirando a los rivales por encima del hombro, al estar pisando sobre nubes de tul. Creemos que, si esta eliminación dolorosa, triste y humillante en su propio estadio, no logra revertir la situación de las groserías, peleas y provocaciones de Mourinho y algunos de sus jugadores (porque no son todos) golpes más duros vendrán.

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Finalmente, en la Universidad del Atlántico donde me formé, aprendí que la historia es cíclica y repetitiva. Que hay casos y cosas que se repiten y que se parecen en su forma y fondo. Mientras veía el dolor de los madridistas, mientras observaba como Mourinho se perdía en la oscuridad del túnel que lo llevaría al vestuario, mientras Karim Benzemá lloraba en silencio con la mirada pérdida en el horizonte cercano de la tribuna mientras su amigo, de juergas y parrandas nocturnas, Frank Ribéry reía y mientras el Pipita Higuaín en un acto impropio de los argentinos aplaudía al Bayern Munich, reconociendo su la derrota, me acordé de la final bogotana.

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Sí, la final bogotana. La misma que jugarían en diciembre pasado Millonarios vs. Santa Fe en El Campín. La final fue dada por sentada por un amplio sector de la prensa y los aficionados de los dos equipos de Bogotá. La Policía Nacional hizo reunión de seguridad para los dos partidos, Tu Boleta organizó la venta de boletería, algunos patrocinadores sacaron spots publicitarios en televisión. Todo era una fiesta. Pero, se olvidaron de una pequeña cosa: que debían jugar primero ante Junior y Once Caldas. Y les pasó lo mismo que al Real Madrid y Barcelona. Solo existían ellos pero… debían enfrentar al Bayern Munich y Chelsea. La historia fue la misma.

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En la página del Bayern Munich leo una expresión bíblica muy conocida en la pasión de Cristo: ¡Es ist vollbracht!. Traducción : ¡Todo está consumado!. En la del Real Madrid dice: Los penaltis dejan por fuera al Real Madrid. No fueron los penaltis, fue un señor equipo llamado Bayern Munich que les ganó en casa, que perdió en Madrid con un marcador que lo mantuvo vivo y tuvo las agallas y el temple necesario para vencer, desde el punto penal, haciendo caso omiso a la silbatina de un estadio vestido de blanco.

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Hoy, el panorama del fútbol ha amanecido con severos cambios. No solo fue un par de eliminaciones dolorosas para los equipos españoles. Estas derrotas se van a seguir hinchando con el transcurso de las horas y los días. Es que hay mucha televisión, patrocinadores y dinero en juego. Que no es solo fútbol, eh….


Junior, jodida la vaina


La derrota ante el Tolima dejó al Junior en fase crítica. Ahora, con 17 puntos, fuera del Grupo de los 8, y con solo 15 puntos por disputar, el panorama no es, para nada, halagador. Los dos partidos perdidos consecutivos en casa ante Millonarios y Tolima tienen historias contrarias que solo quedarán para el anecdotario. La expulsión de Sebastián Viera ante el equipo bogotano y las equivocaciones de Henry Varón y John F. Sáenz ante los tolimenses forman parte de una historia que no se podrá borrar. Lo de ayer fue terrible, la jugada en fuera de lugar de Robin Ramírez para el triunfo del Tolima ya está sumada y restada. Sumada para el Tolima. Restada para el Junior. Tolima goza de buena salud. Junior quedó chilingueando. Eso es lo que hay. Que Junior se queje ante la comisión arbitral, que los noticieros presenten el error, que los comentaristas lo expliquen una y otra vez no cambiará las cosas.

Junior debía sumar los 9 puntos en casa. Era vital para aspirar a clasificar. Ya se perdieron 3. Esos 3 hay que buscarlos por fuera en visitas a la altura a Equidad en Bogotá, Nacional en Medellín y Caldas en Manizales. A Equidad, nuestro próximo rival jamás le hemos ganado en Bogotá y, lo que es peor, nunca le anotamos un gol. Vamos a jugar contra la historia.

La derrota ante Tolima fue precipitada por un error arbitral al final del juego y por un penal que se dejó de pitar por empujón de Yair Arrechea a Luís Carlos Ruiz en el área en el primer tiempo (18 PT). Junior lo puso y lo dejó todo en la cancha. G10vanni Hernández se jugó un partidazo. El más veterano fue el que se echó el equipo al hombro, corrió, pensó y generó fútbol durante 90 minutos. Además, el gol de tiro libre fue de antología.

Desafortunadamente, Luís Carlos Ruiz y Maicol Balanta no se enchufaron nunca en el partido. El trabajo de G10vanni y de Vladimir Hernández no tuvo eco en ellos. Ruiz estuvo en las nebulosas y Balanta corrió sin ton ni son. Le falta aprender mucho a Balanta. Corre y corre sin sentido. No se asocia, no usa las diagonales, no pisa el área, no remata al arco.  No estuvieron.

Los cambios también fueron cojos. Sherman intentó, se asoció, envió un tiro de media distancia, entró despierto pero, Pichú Núñez volvió a ser Pichú. Un jugador confundido, que no defiende ni ataca, camina, recibe el balón y lo pierde, no construye juego, no remata al arco. Un híbrido. Eso, Pichú es un híbrido.

Cheché Hernández y sus jugadores se enteraron del gol en fuera de lugar de Robin Ramírez en el camerino. Recibí una llamada de Rafael Sanabria y ambos, él en Bogotá y yo en Barranquilla, miramos el video y para el analista arbitral del Carrusel Caracol no había duda. El gol fue viciado. Para mí también. Se lo comuniqué a Cheché y a Héctor Fabio Báez, Gerente del club. La tristeza se convirtió en desazón, en rabia. También a G10vanni Hernández que recordó las equivocaciones arbitrales en contra del Junior en los partidos ante Envigado, Santa Fe y ahora Tolima. Equivocaciones en las que se perdieron 9 puntos.

La situación del Junior se complicó. No es fácil pero, aún hay posibilidades. Tenemos 17 puntos y estamos por fuera de los 8. Eso es crítico. La esperanza son 15 puntos. 6 para disputar en casa y 9 por fuera en plazas de altura. Eso es preocupante. Sobre todo que ahora son menos puntos por disputar y más para ganar. Para reunir 26 puntos o 27, Junior deberá sumar los mismos 10 u 11 presupuestados pero ya no en 18 puntos sino en 15 y no con 3 partidos en casa sino con 2. Se necesitan los mismos puntos pero el panorama ya no es el mismo. Imposible, no. Difícil, sí. Cada día más difícil…


De tablas de Gallego, camándulas, rezos, promesas y penitencias


No hay nada más saludable en la vida que enfrentar la cruda realidad. Cuando de éxitos y triunfos se trata hay que evitar, sin más, los famosos pajaritos en el aire. En el caso Junior, ya pasó la Copa Santander Libertadores, volvió a ganar en Copa Postobón pero, de verdad, lo que le interesa a los dueños y a la afición es la Liga Postobón que es el premio mayor en el fútbol profesional colombiano. Pasar a los cuadrangulares semifinales es un honor, un caché y una sacada de pecho para las hinchadas. No hacerlo es casi una humillación. Se palpa esto en cada torneo. Por ello, en este momento, en que restan 21 puntos por disputar, y cuando Junior está por fuera del Grupo de los 8, es bueno poner en contexto la cruda realidad, sin pajaritos en el aire.

De acuerdo a la dinámica de las fechas jugadas y, tomando como referencia las posiciones de la Liga Postobón después de la fecha 11, el 8º equipo  clasificaría con 25 puntos. Entonces, para asegurar un cupo, sin depender de nadie y sin que pese la diferencia de goles, el Junior deberá sumar 13 puntos de los 21 restantes. Es decir, pasar del rendimiento actual 42,42% (14 puntos de ganados de 33) a un 62,00% (sumando 13 puntos de los últimos 21). Nada difícil, digo yo si el plantel de jugadores es consciente que, sí se puede. Se puede, pero va a ser ardua la tarea.

Junior ha jugado ya 6 partidos en casa y 5 como visitante. Quiere decir que ahora, jugará 3 partidos en casa y 4 por fuera. En el Metro jugará ante Tolima, Cúcuta y Medellín. Por fuera, contra Huila, Equidad, Nacional y Once Caldas.

De los tres partidos en casa, uno será con Deportes Tolima, líder hoy, el desahuciado Cúcuta Deportivo y el “a veces si y muchas veces no” Medellín. En estos tres partidos se deberá sumar 9 puntos. Ni uno menos. No es “sobradés”, es necesidad.

Por fuera, estará la labor más difícil por cuanto, de los cuatro partidos, jugará tres en la altura de Bogotá, Medellín y Manizales. Jugando contra sus rivales, y contra la naturaleza, Junior deberá sumar 4 puntos de esos 12 como mínimo si, efectivamente, puede ganar los 9 en casa.

Junior ha ganado el 72,22% de los puntos jugados en casa. Ha sumado 13 de 18. Ahora deberá sumar el 100,00%. 9 de 9, no hay margen de error.

Por fuera, Junior ha rendido solo el 7,00%. 1 punto ganado de 15 posibles. Es decir, deberá como mínimo sumar el 33,33% de los 12 puntos que disputará. O sea 4 de esos 12 pero, siempre y cuando obtenga los 9 en casa.

Es posible que la dinámica de las fechas nos muestre otra cosa pero, hoy, para no sufrir de espantos, Junior deberá sumar 13 puntos más en 7 partidos. O sea que deberá cambiar, radicalmente, su rendimiento porque, en los 11 partidos que ha jugado tan solo sumó 14 puntos. Ahora deberá sumar 13 pero en solo 7 partidos.

De paso, y eso irá ligado a la suma de triunfos y  puntos, deberá mejorar la diferencia de goles para evitar, en últimas, un “maldita sea”. A tabla de hoy, Junior ha anotado 16 goles y ha recibido 16 también. La diferencia es igual a 0. Los otros equipos que le anteceden, a excepción de Cali y Patriotas, están con diferencia de goles positiva.

Ésta es la cruda realidad. Sin pajaritos en el aire. Con sumas reales. Apelando, otra vez, a la tan famosas “Tablas de Gallego”. Las mismas que usó el técnico antioqueño Hugo Gallego en el Junior de 1990 las que, finalmente, no le alcanzaron.

Aquí, los únicos que podrán hacer que funcionen, las legendarias tablas, son los jugadores y el cuerpo técnico. Solo ellos enfrentan los partidos y, si bien es cierto que la hinchada empuja desde la tribuna y los directivos con jugosos premios, los que juegan y hacen los goles son los jugadores.

Que quede claro, para evitar mil explicaciones inexplicables después…


¡Vaya tardecita…!
(mirando desde la orilla del Junior)


El partido Junior 1 x Millonarios 3 es de esos en que nada te sale bien. Hablo desde la orilla del Junior. La expulsión de Sebastián Viera, a los 8 minutos del primer tiempo justa por demás, cambió la historia del partido. No solo por la expulsión en sí sino, también, por la decisión del DT Cheché Hernández de sacar a Jossymar Gómez e intentar jugar un 4-1 defensivo que, finalmente, no dio resultado. Jugó a contra corriente el técnico y, desafortunadamente, perdió. Después hizo retroceder a Maicol Balanta y a Vladimir Hernández para hacer un 4-3 con Bréiner Belalcázar y más tarde también a G10vanni Hernández para hacer un 4-4 que le dio resultado en Bogotá luego de la expulsión de Braynner García. Allá funcionó hasta el gol en fuera de lugar de Sergio Otálvaro. Ayer, no pasó igual. Originalmente los técnicos no se descubren cuando pasan estas cosas. Cuando los técnicos se quedan con un hombre menos procuran no perder la esencia defensiva porque, es apenas lógico pensar, que el equipo contrario te va a atacar aprovechando la superioridad numérica. Es, en el fútbol, algo tan elemental que no necesita ser demostrado tanto, que el DT de Millonarios Richard Paéz sacó a un volante de marca (Elkin Blanco) y metió a un volante creativo (Omar Vásquez) y cambió de un 1-4-3-1-2 a un 1-4-2-2-2 totalmente ofensivo. Esta vez Cheché optó por lo contrario y la idea no cuajó. Y no cuajó solo por la idea en sí. No cuajó también porque hubo jugadores de pobre actuación. De pobrísima actuación. El circuito defensivo del Junior fue una miseria ante Millonarios. La actuación de Bréiner Belalcázar, César Fawcett y Anselmo de Almeida fue deplorable. Este último, de Almeida, se volvió a lesionar en el segundo gol de Millonarios y, sólo la información de Harold Macías al DT Hernández, descubrió el hecho porque el brasilero ocultó la información. Después del tercer gol se supo todo. El perjudicado fue el equipo. Como se ve, fue una sucesión de hechos imponderables, de accidentes que también ocurren en el fútbol. Y esos accidentes (o errores) se pagan caros. Como pasó ayer.

Me llamó la atención la reacción de los aficionados. Si bien durante el juego protestaron cosas, se fueron en silencio a casa como entendiendo, tal vez, las contingencias que se dieron y afectaron el juego y la producción del Junior.

Eso se llama madurez aunque, tal vez, la expulsión de Sebastián Viera fue entendida por ser quien es. Un arquero que, con su rendimiento, se metió en el corazón de la gente. Ese respeto, ganado en el terreno de juego, se notó en la tribuna desde la misma expulsión. Es un ídolo, sin duda. Y a los ídolos se le perdonan cosas de la misma manera como se le aplauden sus aciertos.

Me sigue preocupando el tema de las lesiones por docena porque ya estamos en la segunda vuelta del torneo en la que enfrentaremos a equipos de mayor peso específico. Perdimos con Santa Fe en Bogotá y perdimos con Millonarios en Barranquilla y salimos del Grupo de los 8. De aquí en más, todos los partidos serán bien difíciles. Junior deberá visitar al Huila el sábado, recibirá al Tolima después, deberá volver a Bogotá a jugar con Equidad, recibirá al Cúcuta (aparentemente fácil), visitará a Nacional, recibirá a Medellín y terminará en Manizales ante el Once Caldas.

No es halagador el panorama. El año pasado, a estas alturas, el DT Cheché Hernández ya tenía su alineación titular. La misma que fue creciendo hasta coronarse campeón. Esta vez, no. Las lesiones, las expulsiones, los bajos rendimientos, las contrataciones que no han funcionado, no le han dado piso al técnico para armar su mejor equipo.

Ahora, la manida frase aquella que, no está muerto quien pelea, es cierta. Pero los jugadores deben entender que si vamos a pelear es con todos los juguetes. No se puede pelear con bajo rendimiento, con lesiones, con bajo interés y sin compromiso. Hay que hacer un acto de contrición (a propósito de la Semana Santa que pasó) y entender que, con lo que están haciendo, no nos va a alcanzar. No es difícil entenderlo.

Que ayer se equivocaron Viera y el DT Hernández es cierto pero, hay jugadores que vienen equivocándose en cada partido, otros que no rinden, otros más lesionados una y otra vez, y otros que vinieron a pasear.

Esto no es de técnico, ni de jugadores por separado. Es de técnico y jugadores juntos. Todos unidos, todos a una. Sin salirse por la tangente, sin jugar en la sombrita, ni alargando u ocultando las lesiones. Esto es un juego de fútbol pero, también, lo es de sinceridad, de ganas, de decisión y de hombría.

Así que vamos, que estamos a tiempo, marica el último…


Errores y razones de una derrota


En medio del mar de errores, de la terna arbitral, Junior fue el más perjudicado ya con el partido finalizado. La razón es elemental. El equipo barranquillero perdió 2x1 con Independiente Santa Fe con un gol en clara posición de fuera de lugar de Sergio Otálvaro. Que Wilmar Roldán y sus líneas Alexander Guzmán y Juan D. Monsalve se equivocaron, de parte y parte, es cierto pero, no es menos cierto que el gran error del partido, el segundo gol capitalino, definió la suerte del juego que iba camino a ser un empate 1x1.

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Roldán (y sus líneas) dejó de pitar un penal de César Fawcett sobre Jonathan Copete (22 PT), dejó de expulsar a Julián Quiñónez (que tenía tarjeta amarilla) luego de aplicarle un planchazo a Luís Carlos Ruiz (22 ST), debió expulsar al Cachorro Belalcázar y a Edwin Cardona (30 ST) por agresión mutua que terminó con un cabezazo del Cachorro a Cardona y amonestación para ambos, también debió expulsar a Daniel Torres por el codazo que le aplicó a G10vanni Hernández. En fin, paremos aquí.

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Todo es cierto y evidente pero, la decisión más grande, más errónea, la que más pesó, porque definió el partido, fue el segundo gol de Santa Fe, anotado por Sergio Otálvaro en clara posición adelantada. En ese momento Junior, con 10 hombres, tenía posesión del balón y se había acortado con 1-4-4-1 para quitarle espacios a Santa Fe. Pero eso de nada sirvió porque, no el equipo bogotano, sino el línea Juan D. Monsalve, echó todo por la borda.

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Ese dibujo táctico, 1-4-4-1 fue tan sorpresivo como inteligente. El DT Cheché Hernández retrasó a Sherman Cárdenas sobre la izquierda, a su lado estuvo Jossymar Gómez, al lado de Jossymar se plantó Vladimir Hernández y, sobre el costado derecho, Maicol Balanta. Con ello le hizo sentir al Santa Fe que Junior no estaba con 10 hombres. Punto a favor de Cheché.

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La entrada de G10vanni Hernández le dio tenencia, manejo y administración y, todo iba bien, hasta cuando apareció el león sordo: Juan D. Monsalve de Antioquia y se tiró todo.

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A pesar de la derrota, Junior quedó como 8º clasificado con 14 puntos, los mismos del Deportivo Cali y Envigado a quienes desplaza por diferencia de goles. Junior +2, Cali -4 y 4 partidos ganados y Envigado +1 y 3 partidos ganados.

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Este domingo de resurrección, Junior recibirá al Millonarios de Richard Páez. Podría ser el último partido del técnico venezolano. Si pierde, lo despiden. Eso dicen en Bogotá… desde hace ratos. Independiente de eso, que es problema del equipo bogotano, los puntos que Junior juegue en casa son vitales. Este año no ha sido un buen visitante como el año pasado. En esta Liga no ha ganado por fuera de casa. Solo un empate y 4 derrotas. 1 punto de 15 posibles. 7,00% de rendimiento. Por esto, los puntos en casa serán vitales para quedarse en el Grupo de los 8.

* hugoillera@diario-deportes.com


Carlos Bacca


Carlos Bacca tiene en su manos (o en sus pies y en sus goles) la misión de romper la historia de los goleadores del Junior de Barranquilla que han ido al exterior y, concretamente, a Europa. No ha sido afortunado el paso de los rompe redes nuestros en el exterior producto de la impaciencia por llegar o por falta de una adecuada adaptación que, por supuesto, corre por cuenta de ellos y de su entorno familiar. Una cosa es ser Rey en el Junior, con todas las consideraciones del club y la hinchada, y otra a ir a tierra extraña en la que, necesariamente, hay que adaptarse a todo. Al clima, a las costumbres, al idioma, a la comida, a las manifestaciones culturales, a la preparación física, en fin. No es que Bacca se quiera venir, como algunos dicen, pero si es bueno que tenga la paciencia y la concentración necesaria para triunfar en Europa, en el fútbol de las grandes ligas. Sería doloroso que Bacca no pueda saltar de Bélgica a Italia, España o Alemania y repita la historia de Iván Valenciano y de Teófilo Gutiérrez en Europa y de Martín Arzuaga en América.

Para triunfar en Europa se necesita tener condiciones, ser inteligente para adaptarse bien y tener paciencia mientras llega el turno de jugar. Cuando le llegue rómpala, que allá el que juega bien, tapa bien o mete goles es oro en lingotes.

Algo pasa con nuestros goleadores barranquilleros. Iván Valenciano fue al Atalanta, no se adaptó y tuvo que volver. Después jugó en 13 equipos de Colombia (primera y segunda división), México y Ecuador. Perdió la oportunidad y el contrato de su vida. Una clase de goleador como ese.

Recientemente pasó con Teófilo Gutiérrez. Se regresó del Trabzonspor. Se armó un escándalo tremendo. Volvió y el extraordinario contrato que lo ataba tres años al equipo turco de perdió. Ahora está en Racing de Avellaneda donde, por supuesto, no gana lo que ganaba en la Liga de Turquía. Después de ello, Teófilo cambió de conducta. Del jugador callado, tranquilo, sigiloso, pasó a ser uno provocador que ya lo ha enfrentado con jugadores, técnicos e hinchada en Argentina. Es posible que tenga que ir de allí también.

Martín Arzuaga no fue a Europa pudiéndolo haberlo hecho con todos los méritos. No se ha quedado en ninguna parte. Estuvo en México, en Argentina y ahora regresó al Perú donde ya estuvo. Siendo tan joven ya ha actuado en 9 equipos de Colombia y el exterior.

Nada garantiza que, con solo salir de Colombia, cualquier jugador pueda triunfar. Pero, cuando se tienen condiciones, predisposición y paciencia, se puede llegar a ser figura importante en cualquier fútbol del mundo.

Dos samarios son ejemplo de lo aquí reseñado. Jorge Bolaño se fue joven a Italia, espero la oportunidad, y duró 11 años allí. Falcao García se fue casi niño a Argentina, de allí saltó a Portugal y ahora está en España como vedette.

También los jovencitos atlanticenses, que atravesaron el Océano Atlántico para buscar un lugar en el mundo del fútbol y lejos de su tierra, han perseverado. Luís Muriel, de Santo Tomás,  esperó dos años en el Udinese, Granada y Lecce y ahora, lo quiere el Milán que ha ofrecido 10 millones de euros que no han conmovido a Udinese que sabe que valdrá mucho más. Michael Ortega, de Palmar de Varela, después del Mundial Sub 20, se embarcó a Alemania. Ocho meses esperó para debutar. Y está feliz. Freddy Montero, de Campo de la Cruz, llegó casi niño también a Seattle, tierra sangre azul en Estados Unidos. Se adaptó y es figura destacadísima en la MLS.

El cartagenero Juan Pablo Pino, que tiene fama de díscolo, ha estado ya cinco años en clubes de Francia, Turquía y Arabia. A Pino le tocó adaptarse a Europa es el principado de Mónaco cuyo standard de vida es super high class.

Abel Aguilar, nacido en Bogotá cuando su padre era profesor de derecho en la Universidad Libre, hijo de madre de El Difícil, Magdalena, y padre de Magangué, Bolívar, llegó al Udinese italiano que lo envió a España donde ha estado adaptado, feliz y rindiendo.

La lista de colombianos en Europa y en el mundo es larga. Mario Yepes, Iván Ramiro Córdoba, Abel Aguilar, Adrián Ramos, John Jairo Mosquera que llegó a los 15 años a Alemania y ahora va la Super Liga China con el contrato de su vida, Hugo Radallega, Carlos Sánchez, Víctor Hugo Montaño, Amaranto Perea, en fin.

Hace poco vivimos el caso de Fernando Uribe. Hace un año llegó a Chievo Verona con buen contrato. Y ahí está, esperando su oportunidad. A veces juega en Copa de Italia, a veces le dan minutos en el Calcio, pero su mente no ha bajado la guardia. Trabaja y espera.

Llegar al fútbol de España, Italia, Inglaterra y Alemania ahora, no es tan fácil como antes. Y menos para jugar en equipos como Barcelona, Real Madrid, Manchester, Roma, etc. Hay que hacer el cursito en otras ligas y rendir para poder llegar. Ejemplo Falcao García.

Por todas estas cosas, escritas así, el vuelo, es que esperamos, de todo corazón, que Carlos Bacca se adapte, juegue y la rompa. Ya está con su señora e hijo que le ayudarán en eso.

Ojalá que, cuando Bacca llame a Puerto Colombia a familiares y amigos, que le corten la nostalgia. Hay que hablarle que su tierra desea que triunfe para que salte a una liga grande, donde meta muchos goles para que sea llamado a la selección nacional.

Bacca es goleador y tiene todas las condiciones para triunfar donde sea. Pero lo podrá hacer si él lo quiere.

Hay que comerse las verdes, estimado Carlos, para comer después las maduras.

Y oído sordo a los que dan malos consejos porque, esos mismos, serán los primeros en darte la espalda cuando camines el mismo camino de Valenciano…


¡29 AÑOS!


Hoy, primero de marzo, el programa HUGO ILLERA y los INFORMADORES DEPORTIVOS llega a su 29º año y a su edición No. 6.964. Por supuesto que todos los que estamos hoy y los que por aquí pasaron reeditamos nuestro orgullo. Quiere decir que, después del nacimiento hemos vuelto a nacer 6.964 veces. Todos los programas son un parto. Pudiera hoy, como he hecho en los aniversarios anteriores, recordar los momentos maravillosos que hemos vivido al frente del micrófono con el correr de los años pero, no. Quiero tomar una de las crónicas magistrales de nuestro amigo Juan Gossaín. Es, la pluma de Juancho, un sano pretexto para no hablar de deporte, esta vez, sino de la vida que vivimos y del mundo que dejaremos, a nuestros hijos y nietos, si no es que la destrucción atómica o ambiental se adelanta. También quiero publicar, rompiendo el sigilo de mi vida personal, un escrito de hace 11 años pero que, tiene que ver, igualmente, con el mundo que estamos perdiendo. Que este aniversario y estos escritos, diferentes al deporte, sirvan para ayudar al mundo que vive en la tierra. La misma tierra que, a diario y llena de angustia, nos grita que se está muriendo…

Sancocho de ácido, carbón y mercurio...

El alcatraz que vuela entre mis sueños lleva en su enorme pico una quimera...
(Walt Whitman, Hojas de hierba)

Por JUAN GOSSAÍN
EL TIEMPO|Cartagena de Indias
Una mañana de mayo pasado, los viejos madrugadores del pueblo de Marytown, perdido en las costas que bordean el sudeste de los Estados Unidos, se levantaron como todos los días a echarles unas migajas de pan a los pájaros marinos que merodean con mansedumbre por los patios y que se han ido convirtiendo en sus amigos.

Lo que vieron los dejó espantados: las gaviotas de cabeza negra, que son tan bellas, también tenían negro el plumaje. Del pico les goteaba una mancha babosa. No podían levantar el vuelo de la arena, con las patas hundidas en una masa de chapapote pastoso, como el asfalto cuando se derrite. Una de las gaviotas miró a la gente pidiendo ayuda.

Según cuentan los testigos, más allá de la playa, cerca del río, tres garzas morenas habían muerto con los ojos despepitados. El guiso espantoso que navegaba corriente abajo, matando todo lo que se le atravesara, era la mezcolanza de petróleo crudo de la empresa British, que cayó pocos días antes a las aguas del Golfo de México.

A esa misma hora los alcatraces de la bahía de Santa Marta, al norte de Colombia, desayunaban su ración cotidiana de buñuelos de carbón. El periodista Antonio José Caballero, grabadora en mano, esperaba en la playa el regreso de los pescadores que habían salido a trabajar temprano. Mientras aguardaba, la cámara de su teléfono celular retrató la pala enorme de un barco carbonero que arrojaba al mar el polvo negro que sobró en las bodegas.

A esa misma hora, en las playas legendarias de Juanchaco y Ladrilleros, cerca de Buenaventura, los lancheros de cabotaje que llevan carga y pasajeros por los pueblos que se arraciman en las orillas del Pacífico limpiaban sus motores preparándose para un nuevo día de trabajo. Como si fuera la cosa más natural del mundo, arrojaban al mar el contenido de unos tanques repletos de residuos de gasolina, queroseno y diésel. Un langostino magnífico, que medía un jeme, iniciaba el día tomándose su primera taza de combustible. Cuando vi la fotografía en El País de Cali me dieron ganas de echarme a llorar.

A esa misma hora, en la zona industrial de Cartagena de Indias, abierta sobre la bahía del Caribe resplandeciente, los trabajadores de una compañía empacadora se sentaron a desayunar en los comedores de su empresa. En ese momento volvieron a ver, como venía sucediendo en las mañanas más recientes, que una nata de tizne cubría la superficie del café con leche, y que una mermelada negra, tan semejante al betún de limpiar zapatos, se había pegado al pan y al queso blanco.

Entonces, no aguantaron más. Se levantaron todos, sin que nadie los hubiera convocado, y comenzaron a golpear los platos contra los mesones. La algarabía se oyó en media ciudad. Las autoridades ambientales ordenaron el cierre de un muelle vecino, que se dedica a cargar carbón a cielo raso, sin mayores precauciones ni cuidados, sin tubos cerrados ni conductores protegidos. Seis días después el muelle fue reabierto.

A esa misma hora, en la región acuática de La Mojana, que cubre un gigantesco territorio húmedo de los departamentos de Bolívar, Sucre y Antioquia, bajaban resoplando los ríos Cauca y san Jorge, que se desbordan en caños y ciénagas. El apóstol Ordóñez Sampayo, que se ha gastado la vida defendiendo de la contaminación a campesinos, cosechas y animales, apareció en la plaza de Guaranda con el dictamen médico en la mano: los doctores certificaban que los tres niños que nacieron deformes tenían mercurio en el sistema sanguíneo.

El terrible mal de Minata, como lo saben los japoneses, porque las empresas en cualquier parte del mundo, en Tokio o en Majagual, arrojan porquerías químicas a las corrientes, y primero se pudren las aguas, y después nacen degenerados los peces y los camarones, y después nacen sin ojos los niños cuyas madres, en aquellos caseríos extraviados de la mano de Dios, consumen esa agua y esos pescados.

En las cabeceras de ambos ríos, las compañías mineras, que buscan oro entre la tierra, hacen sus excavaciones con un sancocho de mercurio y ácidos. Arroyos y acequias se llevan el mazacote. Los bocachicos mueren con la boca abierta en los playones. Las espigas de arroz no volvieron a crecer.

En medio del desastre causado por las inundaciones, y como si fuera poco, las yucas harinosas de antes florecen ahora con un hongo químico a manera de cresta. El hambre campea entre los pocos ranchos que no se ha llevado el invierno. Las emanaciones de las lagunas huelen a lo mismo que huele un laboratorio de detergentes.

Hay que decir, también, que los empresarios mineros se defienden diciendo que Ordóñez Sampayo está loco. Claro que está loco: ningún hombre cuerdo expone su pellejo ni dedica su vida entera a defender a un ruiseñor, una mojarra, un plátano pintón, una mazorca de maíz o a una mujer embarazada que carga un fenómeno en el vientre.

Epílogo
Aquella mañana, cuando los pescadores de Santa Marta regresaron a la playa, el periodista Caballero los acompañó en su tarea de descamar y abrirles el buche a los escasos pescados que traían.

-¿Qué es eso? -preguntó, intrigado, al ver unas bolas negras en el estómago de un bagre.

-Carbón, amigo -le contestó uno de ellos, levantando el animal-. Pelotas de carbón. Eso es lo que comen ahora.

Caballero tomó más fotografías y se las llevó a algunos funcionarios de la industria carbonera.

-No se preocupe -le contestó el gerente-. Vamos a construir un nuevo muelle de última generación.

-No lo dudo -dijo el reportero, con una mueca de dolor que parecía sonrisa-. No lo dudo: será la última generación.

El día que Caballero me contó esa historia, y me enseñó sus fotografías, ya no sentí ganas de echarme a llorar, como la vez aquella del langostino bañado en combustible. Lo que sentí ahora fue rabia. Cuando ya no quede una sola hoja de acacia, cuando el último pulpo haya muerto atragantado con ácido sulfúrico y cuando nuestros nietos nazcan con un tumor de carbón endurecido en la barriga, entonces será demasiado tarde. Dispondremos de computadores infrarrojos de última generación, pero ya no habrá agua para beber; los celulares de rayos láser se podrán comprar en las boticas, pero el sol no volverá a salir; los niños encontrarán el algoritmo de 28 a la quinta potencia con solo cerrar los ojos, pero dentro de 20 años no sabrán de qué color era una golondrina.

Los invito a todos a ponerse de pie antes de que se marchite el último pétalo. Usen el arma prodigiosa del Internet para protestar. Hagan oír su voz. Que el correo electrónico de los colombianos sirva para algo más que mandar chistes y felicitaciones de cumpleaños. Porque, si seguimos así, el día menos pensado no quedará nadie que cumpla años. Ni quién envíe felicitaciones.

6 de diciembre del 2010

En Pradomar, cuando cae la tarde…

Por HUGO ILLERA
Aquí estoy María, en el balcón mirando al mar cuando cae la tarde. El sol ya se está durmiendo y los pájaros regresan a los nidos que están en los árboles frente a este palomar donde ahora vivo.

Muchos me han tildado de loco porque abandoné la “comodidad” de la ciudad y me vine a recoger los pasos del conocimiento aquí, en Pradomar, donde vimos el mar por primera vez y donde se me prendió en el alma para siempre. Aquí descubrimos a las garzas, los pato cucharos, los pitirris y a  los chucha frías.

Esta tarde he visto las nubes blancas primero, rojizas después, acompañando al sol antes de ponerse y he vuelto a sentirme en el entorno tibio y grato de Papá José, la Niña Silvia, Aurita, nuestros hermanos, de los tíos y primos.

He mirado el horizonte, el mismo que algún día prometimos alcanzar, y me he reencontrado con el viejo juego de buscar a los dioses, personas, animales y figuras que se escondían en las nubes.

Aquí María, he encontrado al elefante ciclópeo, a Dios con sus brazos abiertos, al monstruo de las mil cabezas, al barco que no termina de hacer su travesía, al Gordo y al Flaco, a la Virgen María, al tigre de bengala, al castillo de la cenicienta y al unicornio azul.

Todo María, lo he encontrado todo. Al aire frío de la tarde, a las personas que saludan con cariño, a los pájaros que abandonaron la ciudad por las estrecheces, al canto sempiterno del mar, al ruido de mi corazón que se ha acelerado al recordar todo aquello que nos mantenía unidos.

Como ves, no estoy loco, simplemente he venido al mar a reencontrarme con todo aquello que me hizo feliz.

Solo falta, a las siete de la noche, la voz de Aurita gritando.... Mono y María... tomen agua, orinen y acuéstense…!

María, hoy me he acordado mucho de ti.

Pradomar, Puerto Colombia
Enero 5, 2001 / Los Pelícanos


De culillos arbitrales


El análisis de Luís Sánchez hay que hacerlo en el contexto propio del juego entre Junior y Envigado de la tarde del domingo. No puedo acusarlo de deshonesto por sus errores en ese  partido. El mismo Sánchez que vimos tan disminuido, tan equivocado, tan desacertado, fue el mismo Sánchez brillante de aquel partido Junior vs. Millonarios en semifinal, de la 2ª Liga Postobón 2011, aquella noche del 14 de diciembre. Y no solo fue brillante, sino que supo dominar la presión lanzada por el DT Richard Páez cuando, después de vencer 3x0 al Junior en Bogotá, espetó la desafortunada frase de “que le preocupaba el árbitro en Barranquilla” que hizo que Junior y la afición no bajarán los brazos y se unieran, de manera monolítica, para fabricar el milagro que después se dio. Ese día Sánchez fue impecable. Condujo el juego con acierto, sacó tres tarjetas amarillas a Junior, dos  a Millonarios  y, estuvo tan acertado en su conducción, que le dimos 7 puntos de calificación en un partido al que llamaron “de alto riesgo”. Ayer en Envigado, en un partido “de bajo riesgo” solo le alcanzó para una calificación de 3.

Todas las decisiones de Sánchez beneficiaron a Envigado y perjudicaron a un Junior que comenzó brillante, dominador y ganador parcial 1x0 apenas a los 12 minutos.

A los 5 minutos, en la transmisión del Carrusel Caracol, hice el comentario, junto a César Augusto Londoño y Rafael Sanabria, que notaba a un Luís Sánchez deficiente en el manejo de las amonestaciones por las faltas reiteradas sobre Víctor Cortés y Luís Carlos Ruiz. Dejó pegar mucho. El pobre Cortés, que estaba cumpliendo 36 años, había recibido ya seis patadas hasta cuando salió en el minuto 25 cuando hubo  plantear otra cosa.

La expulsión de Daniel Briceño por “codazo” sobre Wilson Carpintero no lo fue. Una cosa es un codazo premeditado y otra un golpe producto del braceo de los dos por conseguir la pelota.

Esa decisión del minuto 25, cambió la historia del partido para el Junior. De un equipo ofensivo 1-4-2-3-1 con tenencia de balón, administración y ataque, se tuvo que pasar a un 1-4-4-1 defensivo apuntándole a la posibilidad de contragolpear.

Después, la expulsión de Braynner García, en el minuto 26 del segundo tiempo, fue la cuota final para la derrota. Antes del contacto de Braynner con John Córdoba, el mismo Córdoba había cometido una falta sobre Braynner que Sánchez no vio porque estaba a 20 o 25 metros del arco. 20 o 25 metros que no impidieron que, desde la distancia, pitara un penal y expulsara a García.

Ya con 9 hombres, Cheché recompuso su equipo con 1-4-4 defensivo, con evidente desventaja numérica, cuando el partido estaba, aún, 1x1. Junior corrió,  intentó, peleó, y hasta le hicieron una falta para penal a Luís Carlos Ruiz, sobre la raya de las 18 yardas a los 45 del segundo tiempo, que Sánchez ni vio pero, la desgracia anunciada con las decisiones deficitarias de Sánchez, se veía venir y llegó, con el segundo gol de Envigado, para infortunio del Junior y del árbitro a quien, todo el país futbolero, vio a través de la televisión.

Aquella vez, frente a Millonarios, Sánchez pito muy bien. Ayer, frente a Envigado, pito muy mal. Eso es claro, evidente.

La mala intención y otras arandelas no las considero por lo ya anotado. Pero, que atentó contra los intereses del Junior no cabe duda.

A veces no es que sean malos o deshonestos, sino que les da culillo…


Junior o las 7 plagas de Egipto


Anoche hablé varias veces con el DT Cheché Hernández. Todavía enojado por el gol viciado del Pasto y por el puño que le aplicó Alcatraz García al juvenil Carlos Moreno, en la espalda, que el juez de línea 2, John J. Gómez, el mismo que validó el gol pastuso, se tragó. Lo vio pero no informó al árbitro Ramiro Suárez, de pésima actuación también. Me dijo que era vital no perder, que le gustó el accionar del equipo alterno y que, de aquí en más, se peleará cada punto “a muerte” como el año pasado. Habló de cada jugador, destacó lo de Sherman Cárdenas, lo de Maicol Balanta y mostró su preocupación por Luís Páez. En medio de todo, se refirió al partido vs. Uniautónoma en Copa Postobón. Aún estaba caliente el partido Junior-Pasto pero, Cheché ya pensaba en la U.

Algo pasa. En tres partidos consecutivos al Junior le han caído las siete plagas de Egipto. En Santiago, ante la Unión Española, le hicieron dos goles en 1:20 minutos. Todo iba bien, buen partido. Pero, cuando salió Jáider Romero, a los 11 minutos del segundo tiempo, algo pasó y el equipo se derrumbó.

En el partido ante Real Cartagena, Junior comenzó ganando 1x0. Le empataron el juego 1x1 y todo hacía prever que terminaría así. Luego, al minuto 36 del segundo tiempo se lesionó Harold Macías, a los 39 expulsaron a G10vanni Hernández y enseguida Donald Millán, a los 41, hizo un golazo de tiro libre y partido perdido.

Ante el Deportivo Pasto ganaba 1x0 en tiempo de reposición. Un doble error arbitral, una pelota que le pegó a Fawcett y se desvió terminó en gol y en otro empate.

Parece cuento pero es verdad. Junior ha tenido momentos de desgracia. Uno detrás de otro que le ha costado puntos. En Liga Postobón y en Copa Libertadores.

Ahora, solo ha sumado 2 de 9 puntos en Liga y sin puntos de 3 en Copa. No es un buen rendimiento. No obstante, entre el Junior y el Itagüí (8º en la tabla con 5 puntos) la diferencia es de solo 3. Y en Copa Libertadores Bolívar le sacó un valioso empate a la U Católica, en casa, lo que los dejó a la vista.

No obstante, lo fundamental para Junior, en este momento, es sumar de a tres para recomponer las cargas. En la Liga ya perdió 7 puntos. En la Copa ya dejó escapar 3. Luego la progresión de suma de puntos deberá cambiar de matemática a geométrica para revertir la situación.

Sin pánico, eso sí, y mejorando el tema gol porque, Páez no ha podido reemplazar a Bacca…


Junior, mar de errores


Junior 2012 no ha comenzado bien. El plantel no pudo hacer partidos de pretemporada y ahora Cheché Hernández está montando su equipo ideal sobre los juegos de competición. El partido ante Quindío fue un parto hasta que G10vanni Hernández lo empató. Con Real Cartagena comenzó ganado y el equipo cartagenero le volteó el marcador. Con Unión Española comenzó mal el primer tiempo, después lo emparejó al final. El segundo tiempo fue un desastre. No cabe duda que Junior está en una racha adversa. En Cartagena se lesionó Harold Macías, cuando el partido estaba para empate 1x1 a 9 minutos del final, después expulsaron a G10vanni Hernández y acto seguido Donald Millán le clavó un gol de antología. Ayer, ante Unión Española igual. Se lesionó Jáider Romero a los 11 minutos del segundo tiempo y justo ahí, comenzó Cristo a padecer. El partido estaba 0x0. Se perdió 2x0.

Con todo respeto, este viaje del Junior y este inicio de Copa ha sido un mar de confusión. Se lesionó Jáider Romero pero no estaba Iván Vélez porque su transfer de Independiente solo llegó ayer. El técnico Cheché Hernández lo reemplazó con Pichú Núñez que pasó a acompañar a Luís Narváez en primera línea de volantes para que Jossymar Gómez tomará el lugar de Romero como lateral derecho.

Las actuaciones de Jossymar como lateral derecho han sido un desastre. Él no siente la marca, y evidentemente no marca bien, y puede parecer un contra sentido porque juega en primera línea de volantes. Jossymar fue lateral derecho la triste noche que Jaguares de Chiapas nos eliminó en el Metro. Lo puso Quintabani. El resultado fue una oda a la ineficacia. Sigo pensando que Jossymar es un volante de creación y ataque más que de marca. Y pasan los partidos y el tiempo y no cuaja, no saca la cabeza, no se revela como el gran jugador que sus instructores y técnicos dicen que es. Más hace Luís Narváez con sus limitaciones técnicas. Narváez es el líder de esa zona, el que impone respeto y no Jossymar. Tanto es así, que Narváez se llena de tarjetas por que, a veces, le toca hacer el trabajo de ambos en recuperación.

Entonces nos preguntamos, por qué no ingresó Andrés Felipe González para que Braynner García pudiera suplir a Romero. González estaba en el banco. Ciertamente está volviendo después de un problema de aductor pero, si lo llevaron a Santiago era porque podía jugar. No entendí. Y el rendimiento de los que entraron fue un desastre. Fueron la cuota inicial para la derrota.

Después, el cambio de Maicol Balanta por Luís Páez menos lo entendimos. Si Páez necesita confianza pues hay que darse la pela. Poner a Balanta, tan diferente a Páez fue deponer el ataque porque, mal que bien, Páez es punta-punta y Balanta es volante-volante. Ahora, si Balanta hubiera “hecho el sacrificio” de marcar junto a Narváez y Pichú hubiera jugado en punta, ya era otra cosa.

Después entró Víctor Cortés por Vladimir Hernández pero ya el barco del Junior navegaba al garete y escorado. 

Para nadie es un secreto que Junior fue campeón, el año pasado, más por los aportes del técnico y la unión del plantel que suplió las falencias del equipo como tal. Por que falencias hubo y sabíamos cuales eran.

Hace mucho tiempo que Junior no tiene un zaguero central de categoría, líder, mandamás. Tampoco es un secreto que, si se iba a vender a Carlos Bacca, algo anunciado e inevitable, había que buscar, con tiempo, no un delantero sino un amante del gol.

De verdad. Va ser muy difícil que Daniel Briceño sea el zaguero central de categoría que Junior necesita. Demasiado pobre y desordenado. Juega con cara de tragedia, como si el mundo se estuviera acabando.

¿Y el punta? Aún lo están buscando. Mientras se insiste con Páez que, y este es un concepto muy propio, creo que puede convertirse en un goleador pero, primero tiene que dejar las dudas, los miedos y volverse disciplinado dentro y fuera de la cancha. Ya fue goleador en la Primera B, luego él sabe hacer goles.

Me hablaron tanto de Balanta que esperé mucho y solo lo vi corriendo y ganarse una tarjeta amarilla. El que si me llamó la atención fue el lateral izquierdo Héctor Quiñónez. El jovencito debutó casi sin avisarle por el caso César Fawcett (lamentable por demás, que estuviera suspendido y viajara) y lo hizo bien. A Pichú lo pusieron a hacer algo que no sabe hacer.

La rueda de prensa, después del partido, mostró la cara de un Cheché Hernández preocupado. Algo no está funcionando bien. Él lo sabe. Y los aficionados también…


El fútbol, da y quita


El fútbol es como la vida. Te da a veces y te quita también. Al Junior el fútbol le dio un autogol de Gonzalo Martínez a los 12 minutos de iniciado el partido vs. Real Cartagena. Después, cuando el juego  entró en la agonía, le vinieron todas las desgracias juntas. El fútbol, que le había regalado un autogol, le quitaba un empate para convertirlo en derrota. A los 36 minutos se lesionó Harold Macías. A los 39 expulsaron a G10vanni Hernández por falta sobre Donald Millán (por doble amonestación) y a los 41 Millán anotó un gol antológico de tiro libre.

Ayer volvimos a extrañar a Carlos Bacca. A medida que pasan los partidos, el equipo siente su ausencia. Y no es que Luís Páez no haya asumido su rol. Lo hemos visto voluntarioso, metelón, preocupado pero, si no anota los goles que Bacca hacía todo ello es estéril. Cuando juegas con un hombre en punta, ese punta debe hacer goles y punto. Que para pelear el balón, recuperarlo, administrarlo y crear fútbol están sus compañeros. Es posible que Ruiz, G10vanni y Vladimir extrañen a Bacca que siempre se les mostraba perfilado hacia el arco. Páez no se mueve como Bacca. Que Cheché Hernández está tratando que lo haga, perfecto. Pero, si Páez no hace goles es como arar en el desierto.

Cuando pierdes con un gol de antología, como el de Donald Millán, es mejor quedarse callado. Pero, hay cosas que me dan vuelta en la cabeza.

A G10vanni Hernández lo expulsó Adrián Vélez por doble amonestación. La segunda acción de G10vanni sobre Millán fue falta, perfecto. Pero, la primera amonestación fue inapropiada. Hernández disputó el balón, entrando a las 18 yardas y, al pasar por entre dos rivales, quedó en posición incómoda y cayó. No se tiró, se cayó. No simuló. Pero Vélez lo amonestó injustamente. Esa tarjeta fue la cuota inicial para su expulsión.

¿Pero por qué G10vanni Hernández tuvo que enfrentar a Donald Millán al borde de las 18 yardas?

Porque Macías ya se había ido y algo pasó entre el recién ingresado Braynner García y Daniel Briceño. No hubo acción de ellos sobre Millán. Entonces tuvo que hacerlo G10vanni que lo empujó por detrás antes de ingresar al área.

El acto final de los sucesos desafortunados lo puso Donald Millán con el cobro de un tiro libre antológico. Cobró con pierna derecha, la pelota pasó por encima de la barrera (de la cabeza de Daniel Briceño) y se alojó en el ángulo superior derecho. Viera tan solo la vio pasar.

Tres actos desafortunados para una derrota que bien pudo ser un empate tal y como se desarrollaba el juego.

También me da vuelta en la cabeza el penalti de Sebastián Viera sobre John Hernández. En la acción se ve a Viera mirando el balón que ha levantado el Real Cartagena. Va caminando calculando la trayectoria y, sin percatarse porque no lo referenció, atropelló a Hernández. Quisiera saber cuántos árbitros del fútbol nuestro han pitado un penalti igual. No lo recuerdo. Si Adrián Vélez no lo pita, nada hubiera pasado porque los jugadores del Real, los aficionados y los periodistas tuvimos que recurrir al video para saber lo que había pasado.

Vélez fue el mismo que al año pasado pagó un gol que no fue del Real contra Junior en la misma Cartagena que significó un empate en el minuto final de adición. El famoso gol fantasma. El que nunca entró derivado de un cobro de tiro de esquina y un cabezazo del panameño Edwin Aguilar. Entre Adrián Vélez y el línea Mauricio Camargo cometieron un terrible error puesto que al balón jamás traspasó la línea de meta del arco de Viera. Junior ganaba 1x0 con gol de Sherman Cárdenas a los 4 minutos del primer tiempo. Es solo una referencia, un recuerdo. O tal vez un déja vú.

Bien por el Real Cartagena que ya suma 4 puntos en 2 partidos. Preocupante por Junior. No por haber sumado 1 punto de 6. Si no porque, a pesar de haber buscado, por cielo y tierra, no encuentra un delantero en punta que haga goles.

Ojalá los haga Páez pero, hasta el momento no los ha hecho. Y, mientras la gente recuerde a Bacca es señal que Páez no ha llenado su vacío…


La historia de Fernando Uribe


La historia de Fernando Uribe podría resumirse como el jugador del Junior de Barranquilla que no fue. El fin de semana pasado, el mismo Antonio Char había dado por terminado el interés del equipo rojiblanco por repatriar a Uribe que, a pesar de estar en Chievo Verona, nunca recibió la confianza del DT Domenico Di Carlo. Sin embargo, el mismo lunes la intención revivió ya que Helmuth Wenin, Agente FIFA, viajó a Verona a destrabar el negocio hablando directamente con Giovanni Sartori, Director Deportivo del club veronés, y amigo suyo.

Al amanecer de ayer martes, el negocio llegó a su mejor momento a las 11:30 AM hora de Colombia, Uribe venía al Junior. El jugador tenía ofertas de Vicenza, Bari y Sampdoria pero escogió regresar al país. Como ayer era el último día para los libros de pases en Europa, los papeles del acuerdo se firmarían este miércoles. Sin embargo, la historia no tuvo un final feliz. Al ceder al delantero colombiano Fernando Uribe, Chievo consiguió al delantero japonés Takayuki Morimoto del Novara.

Pero,  Morimoto no pasó el examen médico y hasta ahí llegó la novela. El mercado de pases italiano se cerró a las 12:00 meridiano hora de Colombia (6:00 PM hora de Italia) y se cerró también la larga e inverosímil negociación entre el Junior de Barranquilla y el Chievo Verona.

A las 8:36 PM de ayer martes, 2:36 AM de hoy miércoles en Verona, DIARIO DEPORTES le preguntó a Helmuth Wenin: ¿Se terminó la historia de Fernando Uribe para Junior?. Su respuesta fue: Sí, nada más por hacer. Está sepultada…


Junior, Quindío, G10vanni, Cheché, Arzuaga…


No me gustó el empate del Junior ante Quindío pero sí la actitud mostrada por el equipo. No me gustó la asistencia de 6.561 aficionados pero, ante el nuevo fenómeno de los 9 partidos por televisión habrá que esperar que los hinchas se acomoden a la nueva cultura televisiva. No me gustó el estado de la gramilla del Metro. Quemada, parchada, nada igual a la que vimos en el Mundial Sub 20. Pero me gustó el golazo histórico de G10vanni Hernández. No me gustó que el Junior no tuviera el balón y no lo administrara en lugar de pelear el partido “a cara e perro”. Pero me volvió a gustar ese Quindío de jóvenes que el Pecoso Castro pone a correr.

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Como Junior no tuvo partidos de pretemporada, a excepción del tope con el Barranquilla FC, para el DT Cheché Hernández el juego contra Quindío era de vital importancia. Por eso solo usó a Pichú Núñez en el banco y lo hizo jugar media hora. De aquí en más, pensando en el partido vs. Real Cartagena, es posible que veamos a los otros cinco jugadores que llegaron. Hablo de Iván Vélez, Héctor Quiñónez, Daniel Briceño y el Cachorro Belalcázar. Lo de Maicol Balanta no tanto. Con seguridad, en el clásico regional, Junior tendrá modificaciones para poder medir a los recién llegados y poder definir la alineación titular para el debut en Copa Libertadores.

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El goleador enmascarado que publicó DIARIO DEPORTES era Martín Arzuaga. El Toro pidió una oportunidad en Junior y el DT Cheché Hernández habló con él para evaluarlo y pidió conceptos en el entorno del Junior. El tema quedó en suspenso con la llegada de Fernando Uribe. Entonces Arzuaga, arregló su vinculación al equipo de la Universidad Autónoma del Caribe que lo anunció en un comunicado de prensa. Pero, Martín no apareció en la práctica de ayer domingo.

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Qué pasó. Nadie lo sabe. Lo cierto es que en Uniautónoma pensaron que Martín había ido a entrenar con Junior ante la no venida de Fernando Uribe. Pero tampoco. DIARIO DEPORTES consultó al DT Cheché Hernández  que desmintió la versión que Arzuaga había entrenado con Junior. Total, mientras se desarrollaba el CARRUSEL DEPORTIVO DE CARACOL hablé con gente de la Uniautónoma y del Junior y nadie dio razón de Martín. Una verdadera lástima. Otra oportunidad que está a punto de perder o tal vez, ya perdió. Tiene solo 30 años, es goleador de raza, pero no se cuida. Duele que se pierda solo por no disciplinarse.

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Para los que gustan de las estadísticas. G10vanni Hernández y sus 100 goles en el fútbol profesional colombiano. Datos de Guillermo Ruiz, estadígrafo del CARRUSEL DEPORTIVO DE CARACOL. Los goles de G100vanni: 33 con Junior, 30 con Cali, 20 con Medellín, 12 con Caldas y 5 con América. G100vanni cree que, con los goles del exterior, suma 150 en su carrera deportiva profesional.


De sapos y boludos…


El bautizo como sapo, a los acusetas chismosos,  salió de la costa caribe. El sapo es aquel que habla y se mete donde nadie lo ha llamado. Estoy casi seguro que el remoquete de sapo salió de aquello que decían las compañeritas del colegio: cuchareta, cuchareta, donde no te llamen, no te metas. También le decíamos “ranas picúas”. Si Hugo Tocalli (el mismo que se la montó en Colo Colo a Macnelly Torres hasta sacarlo) hubiera estudiado en la costa caribe, cuando niño, con seguridad hubiera sido  un digno exponente de la “sapería”. Decir que Barranquilla no es sede para la selección no solo es negar y desconocer la historia reciente del fútbol colombiano sino que es, además, hacer un mal mandado a José Pékerman (su llave y amigo) que es, finalmente, el que tendrá que anunciarlo hoy, mañana o pasado. Colombia, en sus dos primeros partidos en casa, no consiguió buenos resultados ante Venezuela y Argentina por temas eminentemente futbolísticos. Tanto así, que sacaron al DT Leonel Álvarez y trajeron a Pékerman. Palabras más, palabras menos, le fue tan mal a Leonel, futbolísticamente hablando, que eso abrió la posibilidad para que Pékerman y su combo consiguieran trabajo. Por que desempleados andaban.

El tema manido de la sede se veía venir cuando Pékerman no contestó la pregunta sobre ella en la rueda de prensa de su presentación. Le dio vuelta, habló y habló y no dijo nada.

Sin embargo, para mí si lo dijo puesto que si estuviera decidido, a que Barranquilla continuara siendo sede, lo hubiera afirmado y punto.

Nuestra ciudad le cumplió, otra vez, a la selección. Llenó el Metro en los dos partidos ante Venezuela y Argentina, apoyó de principio a fin, rodeó de cariño al grupo y dejó en taquilla 5.800 millones de pesos.

Si se quieren llevar la sede es problema de la Federación y de Pékerman Krimen, que así es su segundo apellido. Ellos responderán por lo que hagan o dejen de hacer.

Hoy, como ayer, vuelvo a decir lo mismo. Históricamente Barranquilla no ha hecho sino apoyar a la selección. Por tanto, no voy a inmiscuirme en dimes, diretes y peleas estériles. Si se la llevan, problema de ellos. Solo espero que, para donde la lleven, los aficionados la apoyen con el cariño que necesita la selección.

Y a Pékerman un recadito. Deja mucho que desear que en las declaraciones públicas hable largo y tendido como perdido cuando lo encuentran, que se ponga como paradigma de su propio yo, que diga que es primo de Juan Charrasqueado, que habla de frente y claro, para después tener que mandar a Tocalli a que le haga los mandados. Y mal hechos, por cierto.

Ché, boludos el Pékerman y su compinche Tocalli, eh.

(Traducción caribe: eche, no joda, mandan huevo el Pékerman y su llave Tocalli.)


Aquí estamos, otra vez

(…las vacaciones, Checo Acosta, Carlos Bacca, Cheché Hernández, Lucho Grau, Ringo Converti, Edgar Rentería, Orlando Ibarra, Alberto Salah, Joao Herrera Olaya)


Aquí estamos otra vez después de las vacaciones. Merecidas e impuestas. Merecidas para el trabaja 11 meses con el vértigo de las noticias en su cerebro. Impuestas por el entorno familiar. Hay que descansar para recargar baterías. Olvidarse, aunque en la práctica es casi imposible, del corre-corre diario de los acontecimientos es, en estos tiempos, no una vanidad sino una obligación para la salud. Acabo de regresar de la Olímpica de la Calle 84. Me encontré con Checo Acosta. Estaba comprando un medicamento para la dispepsia, un relajante muscular y un te para dormir. Hizo 25 conciertos en el mes de diciembre y, el domingo anterior, estuvo dos horas y media en tarima en Ubaque, Cundinamarca. Estoy muerto me dijo. Lo peor es que quiero dormir y no puedo. Lo que le pasa al Checo es lo mismo que nos pasa a todos los que estamos en este cuento de la música, la radio, la televisión, los medios de comunicación o el show business que le llaman algunos. Las largas jornadas, los viajes, las transmisiones, impactan después de 11 meses de deportes a todo tren. Por eso hay que descansar obligatoriamente.

Pero bueno, aquí estamos ya metidos en el vértigo otra vez. Dejamos el Twitter habilitado en DIARIO DEPORTES y pudimos informarlos sobre los acontecimientos de comienzo de año que abarcan, principalmente, el tema Junior.

Cuando lean estas letras, Carlos Bacca ya habrá firmado el contrato de su vida con el Brujas. Los goles valen, y mucho. Ayer hablé con Héctor Fabio Báez y con Helmuth Wenin que lo acompañan en Brugge. Todo ha salido sin contratiempos. Le pregunté a Wenin por el frío que no sube más de tres grados y me dijo que Bacca no se ha quejado de nada. Que está muy contento y listo para comenzar a trabajar con su nuevo equipo. Eso es un buen síntoma.

En los días de vacaciones pude charlar con Cheché Hernández. El mercado colombiano se ha vuelto complicado para contrataciones. En nuestro medio nadie compra. Todo son trueques y préstamos. Del exterior, Junior intentó traer a Aquivaldo Mosquera pero tenía seis meses más de contrato y no se pudo. También a Roberto Nanni, uno de los goleadores y puntal de Cerro Porteño, pero no quiso. El argentino, de 30 años, dijo que estaba muy bien en Asunción y no aceptó venir. Leí en la prensa paraguaya que también esta enamorado y prefirió dejar de lado un buen contrato que separarse de su joven novia. El mismo Nanni lo comentó en el diario ABC de ese país.

Me enteré que el Barranquilla FC se dio la pela y comienza un proceso con los mejores muchachos que ya estaban y los nuevos que vienen empujando. El DT Lucho Grau barrió la casa y ahora esperar trabajar más cómodamente.

La Uniautónoma trajo a Félix Valverde Quiñónez y remozó su escuadra. No entendí la salida de Miguel Ángel Converti después que, en una sola temporada, posicionó a la U en el fútbol colombiano siendo protagonista en los dos torneos del año y en la Copa Postobón. Nadie ha explicado la razón de su salida.

Me preocupa el Unión Magdalena porque me da la impresión de ser un barco a la deriva. Valledupar puede ser uno de los grandes del 2012 con la continuidad del Chino González Scott y me alegra que Sincelejo tenga, otra vez, equipo profesional. Que Sucre FC sea para siempre y no solo de alquiler.

Estamos a mitad de enero y aún no sabemos de nuestros grandes ligas Edgar Rentería y Orlando Cabrera. Cuando me fui de vacaciones leí que había equipos interesados en ellos pero, hasta ahora, no ha habido noticia. El tiempo pasó y los nuestros se nos volvieron veteranos. Veteranos pero laureados. Verdaderas estrellas del béisbol en USA. Ernesto Frieri seguirá haciendo carrera en los Padres de San Diego y Julito Teherán en los Bravos de Atlanta.

Del béisbol nuestro lo que me preocupa es la Liga Colombiana de Béisbol Profesional. En este país de quijotes hay uno bien decidido y terco. Se llama Edison Rentería. Lleva años promoviendo el béisbol, perdiendo dinero, tocando una puerta aquí y otra allá, el año antepasado la lluvia le hizo suspender el campeonato, le prometieron un estadio con el nombre de su hermano, pero nada. Lo sigo viendo solo, remando contra la corriente. Injusto, por supuesto.

Pasó el Mundial de Fútbol Sub 20 en Colombia, se terminó el 2011 y la pista atlética del Estadio Metropolitano Roberto Meléndez no apareció. Supe que Joao Herrera Olaya (hijo de Joao Herrera y Alba Olaya exDirectores de Indeportes Atlántico) fue nombrado en la Secretaria Distrital de Deportes de Barranquilla en reemplazo de Alberto Salah que hizo, junto a Gonzalo Baute, una labor maravillosa en los cuatro años del exAlcalde Alex Char.

Al joven Joao quiero proponerle que, aprovechando que la pista atlética está en Barranquilla, construya un estadio de atletismo que son sencillos y no demandan tanta inversión. Esto para que el atletismo nuestro no dependa del campeonato de fútbol profesional. Es apenas justo que la Liga de Atletismo del Atlántico tenga su escenario deportivo que bien podría llamarse “Estadio de Atletismo Orlando Ibarra” en homenaje a un hombre que no dejó morir tan esforzado deporte y que hoy se encuentra luchando por su salud. Se lo sugiero a él ya que Indeportes Atlántico casi que ni existe.

En fin, aquí estamos otra vez en la sexta temporada de DIARIO DEPORTES, en la vigésima novena temporada de los INFORMADORES DEPORTIVOS, en el CARRUSEL DEPORTIVO DE CARACOL empresa a la que llegué en 1978 y en la TV POLEMICA donde he estado por cuatro años.

Seguimos haciendo camino al andar…

 
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