Por Carlos Irusta
ESPNdeportes.com
Mientras Muhammad Ali celebra su cumpleaños número 70, su ex entrenador Angelo Dundee, para muchos el mejor técnico de la historia, nos explicó algunos secretos de su relación con El Más Grande.
Ya pasaron unos cuantos años, pero recordamos el momento como si fuera ayer. Es que estar mano a mano con Angelo Dundee no solamente fue el placer de escuchar a un grande. Fue, también, una rica experiencia de vida.
Angelo se llama, en realidad, Mirena. Clásico hijo de inmigrantes italianos, que llegaron en un clásico vapor, con el clásico desafío de "Hacer la América". La familia se instaló en Filadelfia, pero con el tiempo, tanto Angelo, como su hermano mayor, Chris, pasaron por Nueva York. Y luego conquistaron Miami.
Adoptaron el apellido irlandés para boxear, porque "vendía" más que el italiano. Chris fue un gran promotor y Angelo comenzó a aprender los secretos de la técnica.
¿Y cómo lo conoció a Muhammad Ali?
No se apure. Primero tuve que entrenar a grandes boxeadores como Luís Manuel Rodríguez, por ejemplo. Y después tener a un campeón mundial como Willie Pastrano.
O sea, tener una cierta reputación.
Exactamente. Yo recuerdo muy precisamente la fecha en que Alí llegó a mi vida. ¿Sabe por qué?
No, claro...
Porque estábamos con Willie en Louisville, Kentucky. Al día siguiente, Pastrano peleaba con John Colman, a quien le ganó. Así que el día anterior, el 19 de febrero de 1957, estábamos en la habitación del hotel, cuando sonó el teléfono: "Soy el señor Cassius Clay, y voy a ser el campeón mundial de los pesos pesados, me gustaría hablar con usted" Tapé la bocina y le dije a Willie, "Hay un loco que quiere charlar conmigo, ¿Lo invito a subir?". Willie, que era muy parco, me respondió: "Seguro. Total ¡No tenemos nada que hacer!
Y entonces usted se dio cuenta de que estaba ante una futura estrella...
No amigo, no exagere. Me encontré con un hablador simpático, extravertido, lleno de ganas, que quería hablar de boxeo y sobre todo de sí mismo...
O sea que...
¡Al otro día me había olvidado de esa charla!
Dundee está en el Salón de la Fama desde 1994. El año pasado para su cumpleaños -- nació el 30 de agosto de 1921, tiene 90 -- le regalaron aquel legendario gimnasio de la Calle Quinta, por donde pasaron grandes campeones y en donde Clay primero y Alí luego se entrenó para sus principales peleas.
Alí fue extraordinario. Vino a mí luego de haber ganado los Juegos Olímpicos de Roma, en 1964, y por supuesto que, bromas aparte, yo lo recordaba muy bien.
Usted le habrá enseñado muchas cosas.
No se equivoque. Clay primero y Alí después fueron quizás dos boxeadores parecidos pero no iguales. Pero todo lo hacía él. No me gustar cargar con una gloria que no es mía. Eso sí, siempre supe incentivarlo.
¿Por ejemplo?
Si yo veía que estaba tirando mal o poco el jab, por ejemplo, iba y le decía: "Que bien te está saliendo el jab". Entonces él iba y practicaba tanto... ¡Que realmente lo mejoraba!
¿Le costó ganarse su confianza? Usted y el doctor Ferdie Pacheco eran los únicos blancos del equipo.
En eso no hubo problema, porque siempre fui muy franco con él. Y él conmigo. Cuando empezó a hacerse el loco, y a predecir el round en que iba a ganar por nocaut, y esas cosas, me di cuenta de que no solamente tenía entre las manos a un gran campeón, sino también a un boxeador que iba a cambiar la historia. |