El australiano Lleyton Hewitt, ex número uno del mundo,
decidió recurrir a la ayuda del ex tenista estadounidense
Andre Agassi con el fin de recuperar su mejor forma, tras un decepcionante
comienzo de la temporada 2008, informó el diario nacional ‘The
Australian’.
Hewitt, cuya mejor actuación
fue una cuarta ronda en el Abierto de Australia, corre peligro
de caer aún
más
en la clasificación mundial y quedar fuera de los cabezas
de serie para los próximos dos Grand Slams, el de París
y el de Wimbledon, después de ser eliminado en la segunda
ronda del Abierto de Las Vegas, torneo que ganó en 2007.
Sin
embargo, esa temprana eliminación permitió al
tenista de 27 años consultar y entrenar con Agassi antes
de la Serie Masters de este mes y los torneos de Indian Wells y
Miami.
"Siempre admiré la forma
en que Agassi enfocó todo
desde el momento en que comenzamos a entrenar", manifestó Hewitt.
"Siempre
hubo un propósito en cada cosa que hicimos y la
intensidad fue increíble", añadió.
"Fue una
gran oportunidad, no sólo de entrenar con uno
de los grandes tenistas de todas las épocas, sino de poder
discutir acerca de mi juego y de cómo se juega el tenis
en estos días", destacó el tenista.
"Una de las grandes
ventajas en hablar con Andre fue descubrir muchas cosas que él
ve después de haberse retirado
del tenis. Siempre ha sido un gran pensador sobre una cancha, y
siempre pudo encontrar diferentes caminos para quebrar a sus oponentes",
continuó.
Fue la primera vez que Hewitt
y Agassi entrenaron desde que el estadounidense se retiró de
la actividad tras el US Open de 2006.
Pese a los recientes problemas
de Hewitt, entre los que se encuentran su última derrota
ante el francés Julien Benneteau
y su eliminación en la primera ronda del torneo de Rotterdam,
donde fue vencido por el número 42 del mundo, el italiano
Andreas Seppi, el australiano está convencido de que rápidamente
recuperará su mejor forma.
Su asociación con el entrenador
y compatriota Tony Roche, quien guió en el pasado a Ivan
Lendl, Pat Rafter y Roger Federer, aún no ha producido los
resultados esperados, pero el ex campeón de Wimbledon y
del US Open cree que todo cambiará muy
pronto.
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