El Master de Golf de Augusta
arrancará hoy con un sólo
favorito en todas las apuestas: el estadounidense Tiger Woods
que parece competir únicamente contra sí mismo
y contra la historia.
Con cuatro victorias en el
Masters, el ganador más joven
de la historia buscará acercarse a la marca de seis triunfos
que ostenta el máximo campeón de este certamen,
Jack Nicklaus, y sumar otro “major” más
que lo arrime a los dieciocho logrados por el “Gran
Oso Dorado”. Hasta el momento lleva 13.
Su marca desde
agosto de 2007 hasta ahora, impresiona. Jugó diez
torneos en Estados Unidos, de los cuales ganó ocho y terminó segundo
y quinto los dos restantes. Además ganó en Dubai,
torneo que formó parte del tour europeo.
El año
pasado terminó segundo en el Masters y
en el US Open, detrás del argentino Ángel Cabrera,
para terminar ganando el PGA Championship. Todo indica que será difícil
ponerle freno al número uno del mundo, aunque de eso se
encargarán las figuras de siempre: el sudafricano Ernie
Els, el estadounidense Phil Mickelson o el fidjano Vijay Singh,
entre los nombres más rutilantes.
Respecto al lote de
los latinoamericanos, Cabrera es quien llega a Augusta con las
más altas perspectivas de poder ganarlo,
a pesar de que los últimos resultados no lo han acompañado.
Cabrera es el actual campeón
del US Open, lo que representa un alto respeto por parte de todos
los participantes, además
de haber acabado “top ten” en Augusta durante
tres años: décimo en 2001, noveno en 2002 y octavo
en 2006.
También es cierto que
al “Pato” no
le gusta llegar como candidato, ni que se hable mucho de él
antes de cada “major”. Los resultados previos a su
conquista en Oakmont no eran buenos, como tampoco lo son ahora,
y, sin embargo, ganó en un trazado que no se adaptaba
tanto a su juego como este de Augusta National.
La contra cara
respecto a buenos resultados es Andrés
Romero. El argentino jugará su primer Masters, lo que
supone una gran desventaja respecto al resto de los competidores,
puesto que la experiencia y la lectura de las líneas sobre
el green necesita de mucha práctica y participaciones
para poder interpretarlas.
Pero Romero representa una
verdadera caja de sorpresas. Sin hablar una sola palabra de inglés
y habiendo jugado apenas siete torneos en el año en el
circuito estadounidense, ganó hace dos semanas en Nueva
Orleáns, ante la
sorpresa de la prensa, los jugadores y él mismo, con lo
cual, si es capaz de hacer algún milagro en Augusta, dejaría
de ser sorprendente.
El trío latinoamericano
lo cierra el colombiano Camilo Villegas. Su primer Masters, jugado
el año
pasado, fue un tanto traumático, despidiéndose
rápidamente
con vueltas de 80 y 85 golpes. Esta será su segunda aparición.
Los resultados previos en el PGA Tour han sido discretos este
año. Si bien ha superado cortes, nunca ha estado en la
pelea por el título.
Los españoles tienen
mucha historia con el Masters. Severiano Ballesteros y José María
Olazábal se han
puesto la Chaqueta Verde en dos oportunidades y una vez más
las miradas estarán puestas en Sergio García, quien
tiene una cuenta pendiente con Augusta.
Su cuarto puesto en 2004
ha sido su mejor posición final,
pero lo hizo viniendo de atrás, con una vuelta final de
66 golpes. Será su décima presentación en
Augusta, con tres cortes fallados, dos “top ten” y
cinco posiciones finales que no mejoraron la vigésima
octava colocación.
La presión por ganar
su primer “major” puede
empezar a experimentarla, más que nada luego del British
Open que perdió en Carnoustie el año pasado, tras
dominar gran parte del certamen, hasta caer en el desempate con
Padraig Harringhton. Los resultados previos tampoco lo acompañan
en 2008, pero es un jugador con ganas de ganar un Grand Slam.
Jiménez y Olazábal
aportarán su experiencia.
El segundo es un viejo conocedor del trazado, de sus movimientos
y de los greens. Además de ganar en 1994 y 1999, tiene
seis “top ten”, el último en 2006 cuando terminó tercero.
La cara opuesta ha sido Jiménez, cuyo mejor resultado
ha sido un noveno puesto en 2002.
El estadounidense Zach Johnson,
el inesperado campeón
del año pasado, se presentará por tercera vez en
el torneo de maestros, con apenas un noveno puesto en Miami desde
el inicio de 2008. Su triunfo, con uno sobre par el año
pasado, fue de los más altos registros para un ganador,
logrando el comité de campeonato elevar el grado de dificultad
de una cancha en donde los bajos “scores” parecían
imposibles de contrarrestar.
Se pone en marcha el Masters
de Augusta y la ilusión
se renueva para todos los participantes. Aun para aquellos que
solo se conforman con pisar su césped, disfrutar su colorido
paisaje adornado de azaleas y sentir que poder estar allí es
tan o más valioso que cualquier resultado final.
* Milenio |